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Ecologia i Economia. De com funcionen les xarxes i la necessitat de col·laborar

la vanguardia del 6 de febrer del 2012 publica aquesta entrevista.

Jordi Bascompte empezó a anotar sus observaciones de la naturaleza en un cuaderno de campo cuando, con 13 años, iba a observar aves al delta del Llobregat o a los Aiguamolls de l’Empordà. A los 16 leyó las Perspectivas en teoría ecológica de Ramon Margalef, del que, dice, “entendí poco pero me impresionó mucho”. Más adelante conoció en persona al gran Margalef, pionero de la ecología de España, que le enseñó “que hay unas leyes que explican cómo funciona la naturaleza”. En su último trabajo, un equipo científico internacional dirigido por Bascompte ha descubierto una nueva ley que explica la naturaleza y ha demostrado que la misma ley se aplica también a la economía. Sus resultados son relevantes de cara a proteger la biodiversidad, la estabilidad de la economía o la fiabilidad de internet.

¿Qué tienen en común la ecología y la economía?
Tanto los ecosistemas como los sistemas económicos forman redes complejas en que múltiples actores interactúan unos con otros. Hay una larga tradición de estudios basados en la competencia, por ejemplo entre especies, entre empresas o entre países. Pero hay muy pocos estudios sobre la cooperación, que también tiene un papel muy importante en la ecología. Es lo que nosotros hemos estudiado.

¿Cómo lo han estudiado?
Hemos analizado veinte redes ecológicas formadas por plantas florales e insectos polinizadores. Las hemos analizado d esde la selva amazónica hasta Groenlandia. En estas redes, las plantas benefician a los insectos y los insectos a las plantas. Además, unas especies de insectos pueden beneficiar a otras si van a las mismas plantas. Y unas especies de plantas pueden beneficiar a otras si las polinizan los mismos insectos. Es lo que llamamos una red mutualista.

¿Y qué han descubierto?
Por un lado, que unos nodos ayudan más que otros en mantener esta red ecológica de la que todos se benefician. Y por otro, y esto es lo más sorprendente, que los que más ayudan son los más vulnerables a la extinción.

¿Qué tiene esto que ver con la economía?
Hemos analizado también la industria de la moda de Nueva York, que es una red mutualista formada por diseñadores y contratistas. Y ocurre exactamente lo mismo. Los nodos o empresas que más contribuyen a la robustez del sistema son los que tienen un riesgo más alto de tener que cerrar.

¿Por tanto, toma el dinero y corre?
O mejor aprendamos a valorar el papel esencial que tiene la cooperación. Si todo el mundo actúa de manera egoísta, la sociedad entera se colapsa. Por lo tanto, si queremos tener un sistema social estable, conviene crear incentivos y reconocimiento para quien contribuye al bien común. Hay que proteger a los que más ayudan porque son los más vulnerables a la extinción.

Las sociedades humanas están formadas por redes mutualistas. ¿Sus resultados se pueden extrapolar más allá de la industria de la moda?
Dado que hemos observado fenómenos idé nticos en redes mutualistas muy distintas, estos fenómenos no son exclusivos de la relación entre insectos y plantas o entre diseñadores y contratistas. Creemos que son una característica propia de las redes mutualistas y que los resultados son generalizables.

¿Por ejemplo?
Fíjese en la crisis económica en Europa. Poner el énfasis en la baja competitividad de los países del sur de Europa significa que seguimos sin ver la economía a n ivel sistémico, sino individual. Es como intentar proteger la biodiversidad fijándose en especies aisladas en lugar de fijarse en las relaciones entre especies.

¿Cuál sería la solución?
En economía, como en ecología, ha prevalecido una visión reduccionista qu e es adecuada para analizar una compañía o un país de manera aislada, pero es insuficiente para prever riesgos globales. Comprender cómo funcionan las redes nos da una visión global y nos indica qué hacer para que el sistema sea menos vulnerable a las crisis.

¿Alguna idea concreta?
El comercio es una red mutualista. Si se p rotege a quienes más contribuyen a la estabilidad de la red, podrá crecer una red más grande con más empresas y más puestos de trabajo.

Internet es otra red compleja.
Efectivamente. Identificar los nodos que más contribuyen a la robustez de la red y protegerlos ayudará a que la red sea menos vulnerable al error o al ataque de hackers.

Volviendo a la ecología, ¿cómo puede ayudar su investigación a proteger la biodiversidad?
La crisis de la biodiversidad es tan grave que no podremos salvarlo todo . Si centramos los recursos en proteger las redes ecológicas, salvaremos más especies que si nos empeñamos en proteger las especies una a una. Y además podremos preservar el funcionamiento de estas redes y los servicios que proporciona la biodiversidad.

12 consells d’en Paco Mora per mantindre el cervell salubable

al programa redes de tve2 del novembre de 2011 han descrit aquests 12 punts fàcils de posar en practica

1. COMER MENOS. Comer más de lo que necesitamos aumenta el estrés oxidativo del organismo, que agrede a las proteínas, a los lípidos, al ADN y al cerebro. Menos comida potencia la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, la región encargada del aprendizaje y la memoria, aumenta la sinapsis y favorece los mecanismos de reparación neuronal.

2. DEPORTE DE FORMA REGULAR. Men sana in corpore sano. Al practicar deporte aeróbico de forma habitual y continuada segregamos unas sustancias que repercuten en una mayor plasticidad del cerebro. Se potencian las sinapsis entre neuronas, la clave del aprendizaje y la memoria.

3. EJERCICIO MENTAL. Hacer ejercicio mental todos los días. Jubilarse no implica sentarse en el sofá de casa a ver la tele, hacer crucigramas o leer. Debemos estimular la mente con retos; por ejemplo: aprender un idioma nuevo. Es una tarea fascinante, que requiere esfuerzo, pero que produce mucho placer, porque es útil y porque provoca la admiración de los demás.

4. VIAJAR MUCHO. Viajar requiere, en esencia, aprender y memorizar, adquirir percepciones y memorias nuevas. La rutina es nefasta para el cerebro. Además, viajar genera un cúmulo de emociones, que es realmente lo que mueve a nuestras neuronas.

5. VIVIR ACOMPAÑADO. Una buena salud mental pasa por tener relaciones buenas y constantes con los demás. La transferencia emocional tiene muchas ventajas sociales. Quienes viven en pareja y tienen amigos se adaptan mejor a los cambios.

6. ADAPTARSE A LOS CAMBIOS. Adaptarse quiere decir también asumir los tiempo que corren. Si nos aislamos, si decimos “yo ya soy muy mayor para esto”, lo único que conseguimos es estresarnos emocionalmente.

7. EVITAR EL ESTRÉS CRÓNICO. El estrés crónico tiene muchas consecuencias dañinas sobre el organismo y el cerebro, libera de forma constante hormonas glucocorticoides que afectan directamente al cerebro. Lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte.

8. NO FUMAR. Este hábito puede producir pequeños infartos cerebrales y declinar las funciones mentales. La nicotina produce una reducción de la memoria y la atrofia y la muerte de las neuronas. Además, aumenta el estrés oxidativo en el cerebro.

9. DORMIR BIEN. Necesitamos entre siete y ocho horas de sueño reparador cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar aquella información innecesaria y reforzar los conocimientos aprendidos. También para reparar tejidos dañados.

10. EVITAR EL APAGÓN EMOCIONAL. La motivación, la ilusión, la emoción, es lo que nos empuja a tener ganas de vivir. Ése es el motor que llevamos dentro y que nos mueve a querer seguir estando vivos.

11. AGRADECIMIENTO. Agradecer es uno de los gestos humanos más bellos, que une a quien agradece y a quien recibe el agradecimiento. La vejez es un tiempo sano de agradecer, de dar, de crear nuevos lazos y dejar atrás antiguos lastres que eran causas de tensiones, angustias y pesadumbres.

12. LAS PEQUEÑAS COSAS. Ser mayor, de mente clara y sano es un privilegio. Disfrutemos de las pequeñas cosas, sin crearnos necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.

350 anys d’historia de la ciencia

Uns quants esdeveniments de la història de la ciència publicats per la Royal Society en aquest pdf  science-1600-2050

Alvaro Pascual Leone, Neuroleg

el programa Singulars del canal 33 convida al neuroleg de Harvard que treballa amb l’estimulació mangnetica transcraneal

El prestigiós catedràtic de Neurologia de Harvard és el primer convidat de la nova temporada del programa. És també director del Centre per a l’Estímul no Invasor del Cervell de Boston. Aquest investigador valencià de 48 anys és impulsor de la tècnica d’estimulació magnètica transcranial, capaç de canviar comportaments. És la realitat la que veiem amb els ulls, o bé és la que veiem amb el cervell? Què ens fa ser el que som? Pascual-Leone respon a aquestes i altres preguntes.

la fertilitat per més endavant..

entrevista a Bonaventura Coroleu, publicada a el periodico el 8 de setembre de 2009

–Cada vez hay más personas infértiles, con dificultad para tener hijos.
–Sí. Un 20% de la población española de 20 a 40 años, hombres y mujeres, tienen problemas de fertilidad, por motivos distintos en uno y otro sexo. Cuatro veces más que hace 25 años.F072D155LH01

–¿Por qué se ha empeorado tanto?
–En el caso de los hombres, por la pérdida de calidad del esperma, que se atribuye a la contaminación ambiental que respiramos. Esto no solo afecta a la vida sexual de los adultos, sino también a su etapa fetal.

–¿Se inicia en la gestación?
–Sus madres, durante el embarazo, estuvieron en contacto con tóxicos que afectaron al desarrollo de los testículos del feto y alteraron su futura producción espermática. En las zonas más industrializadas de España los hombres tienen peor semen.

–¿Las mujeres que pasan su embarazo en una zona rural tienen hijos con mejor calidad de esperma?
–Así es. Un reciente estudio demostró que los hombres nacidos en Catalunya tienen menos cantidad de espermatozoides, y de peor calidad, que los de Galicia o León. Y la única explicación que se dio a esto es la distinta concentración de tóxicos ambientales de ambas zonas.

–¿Cuánto peor era ese esperma?
–La OMS considera normal u óptimo el semen que contiene, como mínimo, 20 millones de espermatozoides por mililitro de líquido espermático. Los catalanes con problemas de fertilidad tienen menos de ocho millones. Y, además, se mueven mal.

–¿Cómo deberían moverse?
–En línea recta y a gran velocidad, para atravesar sin titubeos la membrana del óvulo y fecundarlo.

–¿Y la infertilidad de las mujeres?
–Aquí, el problema es el retraso de la edad en que deciden ser madres. Hace 40 años, la media de edad de las embarazadas era a los 23 años. Ahora, la mayoría lo intenta pasados los 35, cuando fisiológicamente se han reducido de forma radical las posibilidades de lograr una gestación.

–Es mucho más difícil.
–Hay que tener presente que el ser humano, espontáneamente, no tiene una fertilidad muy elevada. Una mujer de 21 a 25 años, sin ningún problema de esterilidad y con una pareja de su edad dotada de esperma óptimo, tiene cada mes un 17% de posibilidades de quedar embarazada. Esa es la fertilidad máxima. Si esa mujer tiene 40 años, las probabilidades de embarazo no pasan del 6%

–Cada vez tiene usted más trabajo.
–Claro. Nosotros, y las 170 clínicas de reproducción humana que hay en España. En el 2003, entre todas, hicimos unos 20.000 ciclos o intentos de embarazo. El año pasado fueron más de 80.000.

–¿Porqué ellas se deciden tarde?
–Muchísimas mujeres empiezan su carrera profesional en la edad óptima para ser madres, y no piensan en este tema hasta 10 años después.

–La estructura empresarial va en contra de la fisiología reproductiva.
–Totalmente. La Administración debería ser consciente de que las mujeres necesitan servicios que las ayuden en la época de máxima fertilidad: guarderías, horarios flexibles, excedencias subvencionadas… Es mejor actuar en los años adecuados para la maternidad que buscar soluciones científicas o técnicas cuando ya hay problemas de infertilidad.

–¿Conoce algún país que actúe así?
–Sí. Mi cuñada es austriaca y en estos momentos está embarazada. Después del parto, tendrá un periodo de maternidad magnífico, de más de nueve meses, y se podrá reincorporar al trabajo sin problemas. Hemos de conseguir ese tipo de ayudas.

–¿Cuántos de esos 80.000 ciclos hechos en el 2008 los solicitaron mujeres extranjeras?
–Un 20%. La mayoría vinieron de Italia, Alemania, Francia y Gran Bretaña, porque las leyes de reproducción humana de esos países son más restrictivas que la española. La ley alemana, por ejemplo, no permite hacer diagnóstico genético del embrión, para eliminarlo si tiene alteraciones. En Francia y Gran Bretaña la donación de óvulos y esperma es ilegal o está muy restringida.

–En España les resulta más fácil.
–Sí. Y además, se hacen las cosas bien. A mí no me gusta nada que se nos clasifique como un país de turismo reproductivo, porque no actuamos frívolamente. Ofrecemos un servicio a mujeres que no pueden obtenerlo en sus países por razones legales. De la misma forma que algunas españolas que han perdido el útero a causa de un cáncer han de ir a EEUU si quieren ser madres alquilando el cuerpo de otra mujer.

–¿Autorizaría aquí esa opción?
–Sí. En España debería ser legal el alquiler de útero. No es lógico que esté legalizada la donación de óvulos y esperma, pero no se permita que un embrión de la propia pareja se desarrolle en el útero de otra mujer. Tenemos estrategias legales capaces de asegurar que el contrato entre las dos partes sería riguroso y serio.