Arxiu de la categoria: clima

Cremant nuvols passa el sol..

Les metafores del poetes s’avançan a la ciència. En Joan Margarit feia  servir el verb cremar per alguna cosa més que per vapor d’aigua… i ara apareix aquesta noticia a vilaweb.cat.

Descobreixen el ‘Sant Grial’ del canvi climàtic, partícules biològiques que alteren la formació de núvols
18/05/2009 14:04 MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Científics de la Universitat de San Diego (EUA) han descobert el ‘Sant Grial’ del canvi climàtic, partícules biològiques que n’alteren la formació dels núvols i la conformació de gel, l’evidència “més directa” de l’existència d’aquest fenomen a la Terra, segons els experts.

“Si entenem la font d’aquestes partícules en la formació dels núvols, així com la seva abundància, podrem determinar-ne l’impacte en el clima”, ha explicat el director del projecte, Kerry Pratt. Així, els experts van prendre mostres de gotes d’aigua i de residus cristal·lins al cel des d’un avió el 2007.

Concretament, aquests es componien de partícules biològiques com ara bacteris, espores de fongs i plantes. Segons els experts, aquest estudi demostra ‘in situ’ i per primera vegada la implicació directa d’aquestes partícules en el procés de formació de ‘núvols de gel’ a l’atmosfera, segons recull el portal ‘Science Daily’.

Els efectes d’aquestes, que són transportades per l’aire, en la formació dels núvols, ha suposat un dels aspectes més difícils per a l’estudi del clima. En el camp del canvi climàtic, l’activitat d’aquestes partícules en els núvols representa el que els científics consideren la major incertesa per a la predicció de futurs models en el canvi climàtic.

En aquest sentit, procedeixen de la pols atmosfèric, del sutge, de la sal del mar, a més de materials orgànics, que viatgen a l’aire durant llargues distàncies pels núvols. Al voltant d’aquests nuclis, l’aigua i el gel a l’atmosfera es condensen i precipiten. Els científics estan intentant entendre com la formació de núvols desenvolupa un paper crític tant en el refredament de l’atmosfera com en els processos de precipitació.

Els resultats demostren que les partícules biològiques que es transporten durant llargues distàncies a l’atmosfera ajuden a induir la formació de gel en els núvols en funció de la seva procedència. Segons l’estudi, l’evidència inicial està suggerint cada vegada més que la pols transportada de l’Àsia podria influenciar la precipitació a l’Amèrica del Nord, per exemple.[FIN]

Els hivernacles esmorteeixen l’efecte hivernacle

L’anomenat ‘mar de plàstic’ d’Almeria, la verdaderament única estructura humana visible des de l’Estació Espacial Internacional, està ajudant a lluitar contra el canvi climàtic. Dades del satèl·lit Terra de la NASA confirmen el refredament d’Almeria. Fins a 12 vegades més intens al de l’escalfament global causat per l’augment de CO2.

Segons un estudi publicat a la revista Journal of Geophysical Research, coordinat pel professor Pablo Campra de l’Escola Politècnica Superior de Madrid, des dels anys vuitanta la temperatura local es comporta en sentit contrari que la resta del territori que l’envolta, ha baixat uns 0,3 graus per dècada, és a dir, la comarca del ‘Poniente’ ha rebaixat la seva temperatura en 0,9 graus en tres dècades quan a Màlaga, Granada o Múrcia – San Javier ha augmentat la seva temperatura en 1,3 graus. La causa d’aquest descens de la temperatura és per als científics la refracció de la llum que provoquen els plàstics dels hivernacles. La llum, com si es tractés d’un mirall, es reflexa per les 30.000 hectàrees quadrades de plàstics blancs cap a l’atmosfera, frenant l’escalfament de la superfície. ‘Quant més clara és la superfície, més energia es retorna a l’atmosfera’ insisteix Campra.

No hi ha altre explicació a l’anomalia tèrmica almerienca
S’ha especulat amb la influència del mar però és impossible per què la temperatura del mar d’Alboran ha augmentat 0,3 graus per dècada. I els mètodes que es fan servir per regar són en la seva majoria de goteig quan no són cultius hidropònics (un substrat al que se li subministra aigua i que pot ser regat contínuament, acortant els cicles de creixement un 60%), que no fan un us extensiu de l’aigua. Campra assumeix que pot semblar difícil de creure però ‘no hi ha una altre explicació demostrable amb proves empíriques’. ‘Si s’eliminessin tots els hivernacles de sobte, les temperatures podrien pujar de forma catastròfica’.

No hay calentamiento global: de hecho, la Tierra se enfría

J. Scott Armstrong, cofundador del ‘Journal of Forecasting’; climaescéptico

Tengo 71 años y sigo investigando en la Wharton School. Tengo dos hijos y dos nietos. Soy uno de los fundadores de las ciencias de la predicción: el cambio climático es pura entelequia. Los políticos inventan y utilizan quimeras para aumentar su poder. Dios no me interesa

¿Que se funden los glaciares? ¿Que se derrite el Polo Norte? ¿Que sube la temperatura global por culpa del CO 2 y el efecto invernadero…?

Gastamos miles de millones en evitarlo.

Pues es falso. Una falsedad interesada, porque miles de burócratas y políticos viven de convencernos de que el mundo está en peligro y de que los necesitamos a ellos y sus sueldos para salvarnos.

Que sea falso sólo lo dice usted.

Compruébelo: no existe ninguna evidencia sólida de que la Tierra se calienta. En realidad, la temperatura del planeta está enfriándose desde 1998, como sí ha demostrado el científico Robert Carter y suscriben Christopher Monckton y otros escépticos.

Son sólo dos opiniones frente al consenso planetario: a la ONU, la UE, la ciencia.

En la declaración de Manhattan fuimos más de 500 los científicos que rechazamos la histeria pública respecto al clima, que carece de evidencia sólida en la que apoyarse, y Arthur Robinson ha logrado ya 31.000 firmas de otros tantos científicos y técnicos que dudan del tan cacareado calentamiento.

Es otro punto de vista, simplemente.

Le daré hechos demostrados: en la Antártida hay más hielo ahora que en el último siglo, el CO no sobra en la atmósfera y he probado 2 para el gobierno de Alaska que la población de osos polares está, en realidad…, ¡aumentando!

Yo he subido al Aneto y el glaciar está desapareciendo, como los de los Alpes.

Son fenómenos regionales. Hay ciclos en una determinada región del mundo en que suben las temperaturas y, simultáneamente, en otras regiones se da otro ciclo en el que están bajando, que es justo lo que está pasando ahora en la Antártida: más fría estos últimos años que nunca. Eso es todo.

El Informe intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC) del 2007, auspiciado por la ONU, predijo aumentos en las temperaturas globales durante los próximos 92 años que pondrían en peligro el ecosistema.

Eso es exactamente lo que puedo cuestionar con propiedad, porque soy experto en predicciones. Y cuestiono el rigor predictivo de ese informe. Es incorrecto: utiliza modelos de predicción, adornados con matemática gratuita, que son meras conjeturas. Lo realmente sorprendente no son sus resultados, sino que todos parezcan aceptarlos sin cuestionarlos y que estén en marcha políticas carísimas e inútiles para hacerles frente.

Lo dice la ONU: ¿debo creerle a usted?

En realidad, en ese informe de la ONU hay más política que ciencia. Piense que a los tecnócratas y políticos les da poder la existencia de esa supuesta amenaza: poder y presupuesto y más impuestos. Ahora tome nota: de las 50 referencias del capítulo 8, ninguna tiene solvencia de predicción.

¿En qué se basa?

Llevo 48 años estudiando ciencias de la predicción y soy cofundador del Journal of Forecasting. Las predicciones pretendidamente científicas del informe son tan acertadas como las que podría hacer cualquiera.

¿Cuál es la suya?

Me aposté 10.000 dólares con Al Gore – que donaríamos a la ONG elegida por el ganador- a que predecía con más acierto que él las temperaturas de los próximos diez años.

¿Cuál es su método?

Repetir las temperaturas cada año. Si no sabes la tendencia – y convénzase de que nadie la sabe: ¡quién sabe la temperatura que hará en Barcelona dentro de diez años!-, lo menos arriesgado es repetir la temperatura del año anterior sucesivamente cada año: la oscilación será menor que si utiliza el pronóstico de cualquier modelo de predicción.

¿Qué dice Al Gore?

No me ha contestado.

¿Ha visto usted su película?

Cursi, aburrida, ególatra y llena de falsedades. Yo sólo pido que nadie acepte meras conjeturas como principios sólidos. Los datos que ofrecen las 1.056 páginas del IPCC no proporcionan certezas científicas: auditamos cuidadosamente los procedimientos de predicción y lo único que encontramos fueron meras opiniones… ¡Opiniones! de científicos adornadas con matemáticas gratuitas.

¿Qué hay de los osos polares?

Es otro ejemplo de cómo el papanatismo y los intereses creados en torno al falso medioambientalismo, que tantas subvenciones y sueldos excelentes procura, no tiene ninguna base científica. El gobierno de Alaska me encargó que auditara la predicción sobre la evolución de la población de osos polares…, ¡y en realidad ha aumentado!

Si se derrite el hielo en el que viven…

¿Lo ve? ¡Otra vez está usted prediciendo lo impredecible! ¡Quién sabe si se derretirá o no el hielo del Ártico! Ya le he dicho que el hecho hoy por hoy es que el Antártico se está enfriando año tras año y que cada vez está más helado…, ¡luego no existe ninguna tendencia planetaria al calentamiento!

¿Qué tendencia planetaria existe?

No lo sé, nadie lo sabe. Es imposible predecirlo. En algunas regiones como el Antártico se enfrían las temperaturas y en otras como el Ártico se calientan. Eso es todo.

¿Cobra usted de las petroleras?

Hay otros intereses además de las petroleras. Yo sólo he cobrado 3.000 dólares del gobierno de Alaska por demostrar que la población de osos polares es alta respecto a la media histórica.

Apocalipsis… ¡No!

A menudo, los peores enemigos de una causa son algunos de sus defensores. Es evidente que un desarrollismo insensato ha degradado nuestro ecosistema y nuestra calidad de vida y nos pone en peligro. Pero junto a juiciosos ecologistas que tratan de frenar esta degradación, también proliferan intereses inconfesables e histerias interesadas. Bienvenido sea pues el debate de los climaescépticos – tachados de “negacionistas” por los climacrédulos-.Yo no sé quién sabe, pero Armstrong tiene derecho a explicarse, como Al Gore, a quien entrevisté en La Contra (17/ X/ 2006). En el Iese, Armstrong afirma que sabe que no sabe qué temperatura hará en el futuro, y eso ya es saber mucho.

LLUÍS AMIGUET – La Vanguardia 9 juny 2008

La Agonia Glaciar de los Pirineos

Quien más quien menos ha leído algo sobre la pérdida de masa del fotogénico glaciar del hemisferio sur Perito Moreno, o de otros gigantes de Alaska y hasta de Groenlandia. Y del Polo Norte, claro está. Hasta del glaciar boliviano Chacaltaya, como el 17 de junio de 2007 publicaba Sin Permiso. No es tan frecuente, en cambio, leer sobre las pérdidas glaciares pirenaicas del Posets, Comaloformo, Monte Perdido, Pica d’Estats o Balaitús. Pero la velocidad de desaparición de la masa glaciar de estos macizos pirenaicos, a causa del calentamiento de nuestro planeta, es igual o mayor.

Los Pirineos están formados por un buen número de valles, aún más lagos, multitud de riachuelos, centenares de picos de más de 2.000 metros y unas pocas docenas de más de 3.000 que están agrupados en 11 macizos con sus correspondientes puntos culminantes. De Occidente a Oriente, estos 11 puntos culminantes son: Balaitús, Gran Vignemale, Monte Perdido, La Munia, Pic Long, Gran Bachimala, Posets, Perdiguero, Aneto, Comaloformo y Pica d’Estats. El Aneto, con 3.404, es el mayor y el Comaloformo, con 3.033, el menor. La mayor parte de los 3.000 está en Aragón, otra buena porción está situada en Francia y, finalmente, unos pocos están en Cataluña. Según la autoridad montañera internacional, la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), entre las elevaciones de más de 3.000 metros de los Pirineos debe hacerse una distinción entre las cumbres principales (que serían las formadas por una cúspide con al menos tres aristas) y las secundarias (formadas por agujas o puntas que no gozarían de las condiciones anteriores). Según la UIAA, existen en los Pirineos 129 cimas que cumplen los requisitos para ser catalogadas como principales, 83 que son secundarias y 117 cotas que ni tan sólo se las considera cumbres sino simples bultos al lado de las grandes elevaciones. Todos los 3.000 principales y muchos de los secundarios son fascinantes formaciones de roca vertical que no mucha gente ha podido contemplar de cerca.

Los 11 3.000 culminantes de sus respectivos macizos han estado acompañados hasta muy recientemente de glaciares o, como más popularmente se conocía, de “nieves perpetuas”. Nieves que permanecían todo el año, incluso en los meses más calurosos. Por este motivo estas nieves recibían (el tiempo verbal en pasado es cada vez más adecuado) la denominación de perpetuas. Un glaciar pirenaico es todavía un legado de la llamada “pequeña edad de hielo” que termina a finales del siglo XIX. Con datos de 1894, había 1.779 hectáreas cubiertas por glaciares en las inmediaciones de estos macizos pirenaicos. Datos del año 2001 rebajan el número de hectáreas a 290. Es decir, en poco más de un siglo, se ha perdido un 85% de la superficie cubierta por glaciares en los Pirineos. Y en tan solo 20 años (de 1982 a 2001) se ha pasado de 608 hectáreas a las mencionadas 290, es decir, se ha perdido más del 50% de superficie glaciar. En 1980 había 27 glaciares en esta cordillera, en el 2000 solamente 10. Habían pasado 20 años tan solo. En los Alpes, la situación es algo diferente porque si bien la superficie glaciar del conjunto de la gran cordillera europea se ha reducido entre un 30 y un 40% en los últimos 50 años, ha habido algún glaciar que ha aumentado de volumen (el Grosse Aletsch en Suiza, por ejemplo).

Un estudio de Greenpeace (http://www.greenpeace.org/espana_es/) concluye que “Los indicadores glaciológicos y criológicos de la alta montaña pirenaica nos inducen a pensar que, de continuar las condiciones actuales y recientes (dos a diez décadas), o de cumplirse las predicciones máximas o mínimas del IPCC [el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, por sus siglas en inglés], los glaciares actuales tenderán a una drástica reducción o a desaparecer hacia mediados del siglo XXI, entre 2050 y 2060.” La isoterma de -2 grados centígrados se situaría entonces a 2.900 metros, de cumplirse los cálculos más favorables, o a 3.100 de acertar los más desfavorables. En estas condiciones, el permafrost -es más habitual este barbarismo que las palabras propiamente castellanas “permagel” o “pergelisol”-, término por el que se denomina la existencia de suelos permanentemente helados, que es un concepto que abarca más espacios que un glaciar, desaparecería casi completamente. Estamos hablando de poco más de 40 años.

Más específicamente, la zona de equilibrio glacial es la línea o zona de altitud que separa las zonas de acumulación y de ablación de un glaciar. Dicho de otra forma, es la línea de altitud que señala el lugar en donde se gana o pierde masa de hielo. Cuanto más abajo se sitúe esta línea de altitud, a igualdad de otros factores, más hielo habrá; cuanto más arriba, menos. La línea de equilibrio glaciar varía con la orientación cardinal. En el hemisferio norte, las caras orientadas al norte acumulan más nieve y hielo que las orientadas al sur, porque estas últimas tienen muchas menos horas anuales de insolación. Pues bien, la línea de equilibrio glaciar está subiendo rápidamente, en todos los puntos cardinales. El estudio de Greenpeace señala muy concretamente que el segundo gigante pirenaico, el Posets (3.375 metros), tendrá situada la zona de equilibrio glaciar por encima de los 3.100 metros entre los años 2046 y 2053. Dicho más crudamente: desaparecería, de ser estos datos correctos, todo el glaciar del segundo pico de los Pirineos. Habría solamente tres macizos pirenaicos que conservarían alguna pequeña masa de hielo, ya que sus zonas de equilibrio glaciar estarían aún por encima de los 3.100 metros.

El 24 de agosto de 2005, una docena de jovencísimos activistas de Greenpeace de entre 13 y 16 años compusieron con grandes letras sobre el glaciar de Aneto: “No más CO2”. Habían ido a comprobar de primera mano los impactos del cambio climático en el glaciar de la cumbre culminante de los Pirineos. Y lo comprobaron: actualmente este glaciar abarca una superficie de 90 hectáreas, hace menos de 20 años era más del doble. Las reducciones de estas masas glaciares de los Pirineos son perfectamente observables a lo largo de una vida humana. Dos ejemplos. En alguna guía de alta montaña pirenaica editada hace menos de 10 años (por citar una de famosa y de muy útil: los tres tomos de 3.000 de los Pirineos, de Luis Alejos, Ed. SUA, 1999) puede leerse que la vía clásica o normal (con este término se denomina la vía más fácil para acceder a una cima) para atacar el Pic Long es por el glaciar de Pays Baché. El rápido descenso de este glaciar (ahora, en realidad, poco más que un nevero) ha convertido la vía normal de hace tan sólo 10 o 12 años en una ruta bastante más complicada. Más concretamente, la desaparición del glaciar en su parte más alta ha dejado al descubierto canchales de roca pulida por millones de años de erosión bajo las capas del otrora imponente glaciar de Pays Baché, que debe escalarse con precaución y no es, desde luego, para principiantes. Ahora es incluso más fácil (o menos difícil) ascender al Pic Long por otras vías que no hace mucho años se consideraban más raras y complicadas. Segundo ejemplo. En las imponentes noches pasadas en refugios de alta montaña, he sido testigo de conversaciones casi idénticas en las que un montañero que anda por los cincuenta años le explica a otro considerablemente más joven las cantidades de nieve, muy superiores, que el glaciar del Monte Perdido, o del Gran Vignemale, o del Posets… tenían hace 15, 20 o 25 años. Esta conversación, cada vez más repetida en ambientes de alta montaña, está corroborada, no ya por concluyentes observaciones como las citadas más arriba, sino también por el abundante material gráfico disponible. Se dispone de una buena colección de fotografías del glaciar del Monte Perdido y del Aneto, entre otros, que permiten comparar su estado de hace unas cuantas décadas con el que ofrece ahora. Las diferencias son enormes. Es lo que comprobaron los doce adolescentes en agosto de 2005.

Daniel Raventós, febrer 2008. Publicat a sin permiso

Ozó, el regal enverinat

Les grans conurbacions urbanes de l’arc mediterrani generen una part important dels contaminants de l’atmosfera. Tot i això, són les zones de l’interior de Catalunya i el País Valencià les que reben bona part d’aquestes emissions, transformades en ozó. La brisa n’és la causa principal.

El passat 27 de maig, al Servei de Vigilància i Control de l’Aire de la Conselleria de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya es degueren encendre totes les alarmes. L’estació de mesurament de la qualitat de l’aire de Camp de Tarragona, a Reus, va marcar uns nivells d’ozó per damunt de l’anomenat llindar d’alerta. Aquell dia, a les 10 h del matí es registraven 246 micrograms per metre cúbic, la xifra més alta d’entre les recollides als Països Catalans durant el 2005. El cas de l’estació del Camp de Tarragona és extrem, però això no lleva per recordar-nos que la contaminació per ozó, generada per l’emissió de gasos contaminants, sobretot procedents dels automòbils, és un problema amb què convivim en el dia a dia.

Això ho saben bé a les zones de l’interior tant de Catalunya com del País Valencià. A Vic (Osona), Sorita (Ports) o Caudete (Utiel-Requena), no es registren embussos de cotxes en acabar la jornada laboral; ni es concentren polígons industrials; ni s’abusa de la utilització d’energies elèctriques. Però, a pesar de tot, són les estacions de control de l’aire situades en aquestes localitats les que detecten els nivells més alts de contaminació per ozó.

El vent, en el seu trajecte del litoral cap a l’interior, és el carter encarregat de traslladar aquest regal enverinat cap a les zones de l’interior de l’arc mediterrani. Només a l’estació de Vic, entre els mesos de maig a setembre, es van registrar 46 casos de nivells d’ozó per damunt del que la Unió Europea considera perjudicial per a la salut. A Pardines (Ripollès), es va superar en 53 ocasions. I a Morella (Ports), en 41. Hi ha motiu per preocupar-se per aquestes xifres? En principi, no cal ser alarmista, però tampoc no hi ha perquè despreocupar-se.

L’ozó, un contaminant secundari. L’ozó és un gas incolor, invisible i d’olor agradable que es troba de manera natural a l’atmosfera. La concentració és màxima a uns 20 quilòmetres d’altura, dins de l’estratosfera. És l’anomenada capa d’ozó, que ens protegeix de les radiacions ultraviolades procedents del sol. Però l’ozó també es troba en la troposfera, la capa de l’atmosfera més propera a la superfície terrestre. Quan se superen els nivells de concentració superiors als habituals, passa a considerar-se un contaminant. I com es genera l’ozó troposfèric? Per saber-ho, cal tenir en compte que hi ha dos tipus de contaminants, els primaris i els secundaris. L’ozó és un contaminant secundari, és a dir, que no s’emet directament a l’atmosfera, sinó que es forma a partir de reaccions fotoquímiques entre contaminants primaris i més concretament entre òxids de nitrogen i compostos orgànics volàtils. La radiació solar es converteix en el tercer element en discòrdia en aquesta particular barreja. Una volta es produeix la reacció, l’ozó ja es troba en l’aire i pot començar a actuar. L’ozó troposfèric “no és un contaminant primari, que puguem anar i tancar-ne l’aixeta, i s’ha acabat”, explica José Vicente Miró, responsable de l’àrea de Qualitat Ambiental de la Generalitat Valenciana, “és un contaminant secundari que desencadena moltes reaccions en l’atmosfera i que en moltes ocasions depèn d’elements del tot aliens”.

Segons la major part dels experts, la contaminació que genera el trànsit és la causa principal de la contaminació per ozó troposfèric, molt per davant de les indústries. “Tenim cotxes més lleugers, que contaminen molt menys i que emeten menys gasos a l’atmosfera” explica Miró , “però l’augment del parc automobilístic és tan gran que una cosa no compensa l’altra”.

Ara bé, què té a veure això amb els veïns dels Ports o d’Osona, on el parc automobilístic no arriba, ni de lluny, al de Barcelona o València? Doncs, poc o molt, segons com es miri. Perquè encara que els elements contaminants es generen en les grans concentracions urbanes, el fet és que els seus efectes es deixen notar sobretot en les zones d’interior. L’explicació és simple: “Vivim en una zona molt exposada a la brisa marina”, explica José María Baldasano, catedràtic d’Enginyeria Ambiental de la Universitat Politècnica de Catalunya, “amb vents que van des del litoral cap a l’interior” i que a més es veuen reforçats pels “vents ascendents característics de les muntanyes del litoral”. Durant aquest recorregut, els contaminants generats en zones urbanes pateixen transformacions fotoquímiques que provoquen el canvi en la composició de la massa aèria, inicialment rica en espècies primàries i, progressivament, carregada d’espècies secundàries com l’ozó.

Així les coses, el que ocorre és que mentre que els pobles d’interior queden exempts de contaminants primaris, el nivell de contaminants secundaris és molt més alt. El fenomen s’accentua sobretot durant la primavera i l’estiu, època de l’any en què, a més, les distàncies de penetració són molt majors. Els pics més alts per contaminació atmosfèrica es registren, doncs, a partir de mitja vesprada en les zones d’interior. A l’acció del vent, que transmet aquesta contaminació, se suma, segons Baldasano, el tipus de vegetació del bosc mediterrani, i en especial els matolls, “que són grans emissors de compostos orgànics volàtils”, que contribueixen a generar ozó.

És perillós l’ozó? Avaluar quins són els efectes de l’excés d’ozó sobre l’ésser humà a llarg termini és difícil. En principi, la Unió Europea va ser la primera a interessar-se per la qüestió i establir uns estàndards que resulten preceptius per a tots els estats membre. La directiva europea estableix en 120 micrograms per metre cúbic el llindar a partir del qual la concentració d’ozó pot generar problemes en la salut a llarg termini; 180 micrograms com a referència a partir de la qual cal informar-ne la població, i 240 quan es genera una alerta a la població.

De moment, els experts no saben quins són, a llarg termini, els efectes de la contaminació per ozó, ja que l’interès per la matèria és massa recent per establir conclusions. En tot cas, sí que es coneixen quins són els efectes que pot generar de manera immediata: tos, irritacions al coll, als ulls, dificultats respiratòries, disminució del rendiment, empitjorament de la funció pulmonar i símptomes de malestar general. “Però tampoc no cal alarmar-se –asseguren des de la Generalitat Valenciana–, això no significa que a tot el món li afecte de la mateixa manera, sinó que per patir un d’aquests episodis cal que convergesquen una sèrie de condicions que és difícil que es donen així com així.”

Sense caure en l’alarmisme, no s’ha de perdre el pas a aquest problema. A la zona de la Plana de Vic s’han enregistrat concentracions d’ozó per damunt del nivell que la Unió Europea considera perjudicial per a la salut en 57 ocasions, concentrant-se sobretot en els mesos de juny, juliol i agost. Els nivells d’informació es van superar en 27 ocasions. A l’àrea d’influència de Tarragona, es van superar els 180 micrograms –xifra a partir de la qual els departaments de medi ambient estan obligats a informar-ne la societat– per metre cúbic en almenys 11 ocasions, a causa “de la presència de la indústria petroquímica”, segons José María Baldasano. Al Pirineu Oriental es va superar el llindar en 9 ocasions, i 6 a les Terres de Ponent.

Al País Valencià, va ser l’estació de Morella la que va encapçalar el rànquing: en 41 ocasions es va haver d’informar la població de la superació dels nivells perniciosos per a la salut. Per darrere van quedar estacions del mateix àmbit dinfluència, com ara Coratxar o Vallibona. La comarca dels Ports, amb una població que no arriba als 7.000 habitants, disposa de tantes sales de control com la zona de la Plana Alta, on hi ha poblacions com Castelló, Alcora o Onda. Si això és així és perquè en aquesta comarca es van enregistrar a final de la dècada dels vuitanta greus problemes generats precisament per una central tèrmica radicada a Andorra (Terol), a uns 70 quilòmetres de distància. Des d’aleshores, la Conselleria controla exhaustivament uns nivells de contaminació atmosfèrica que, en el cas de l’ozó troposfèric, els experts estimen “crònics”, encara que no es poden atribuir a la central sinó a la inèrcia dels vents i a l’orografia de la zona.

Siga com siga, les comarques de Castelló van camí de convertir-se en el forat negre pel que fa a l’ozó. Segons dades del mes de setembre, el límit de 120 micrograms per metre cúbic s’havia superat en almenys 142 ocasions, el 70% de les extralimitacions detectades al País Valencià. La contaminació atmosfèrica també és preocupant a la zona de la Plana Alta, on es concentra bona part de la indústria taulellera. Segons José Vicente Micó, a la contaminació derivada de la contaminació autòctona cal afegir-hi, a més, la que porta el vent procedent d’altres indrets del continent, i en concret, de la refineria de Fos Berre, propera a Marsella, o la de Piombino, a Itàlia.

La situació és molt diferent a les Illes Balears, on durant el 2005 cap de les quatre estacions de què disposa el Consell balear ha registrat nivells superiors als que ha establert la Unió Europea. Segons Patrícia Conrado, directora general de l’Oficina del Canvi Climàtic del Consell Balear, l’absència d’ozó és deguda a la condició d’insularitat, ja que comporta que estem envoltats per molts corrents d’aire que ajuden a dispersar la contaminació més fàcilment.

Siga com siga, Balears és l’excepció, però l’ozó porta camí de convertir-se en un problema endèmic en la zona del litoral mediterrani. “Catalunya i el País Valencià són els llocs on es concentra més turisme i més tràfic”, explica Baldasano amb certa resignació, i “no hi ha miracles mentre no hi haja una reducció del trànsit”.

Xarxes per atrapar la contaminació

Des que la Unió Europea va promoure la directiva sobre avaluació i gestió de la qualitat de l’aire ambient, l’any 1996, les institucions han hagut de posar-se les piles per fer efectiva aquesta norma. La Generalitat de Catalunya encomana aquesta tasca al Servei de Vigilància i Control de l’Aire del departament de Medi Ambient i Habitatge, encarregat d’informar la població cada volta que se superi el llindar de 180 micrograms per metre cúbic d’ozó troposfèric. Seguint tota una sèrie de criteris, el territori de Catalunya va quedar dividit en quinze zones de qualitat de l’aire, entre les quals hi ha distribuïts 211 punts de mesurament en un total de 93 municipis. En el cas de les Illes Balears, l’Oficina del Canvi Climàtic acaba d’incorporar dues noves estacions per mesurar la qualitat de l’aire a Eivissa i Menorca, les quals se sumen a les altres dues que des del 2001 ja hi havia a Mallorca.

En el cas del País Valencià, es van establir catorze zones d’estudi seguint els límits que marcaven les conques dels rius Cèrvol, Millars, Palància, Túria, Xúquer i Vinalopó, els quals poden condicionar la direcció de l’aire que entra des del litoral. En territori valencià hi ha distribuïdes 46 estacions de mesurament de les quals pren cura la Xarxa de Vigilància i Control de la Contaminació Atmosfèrica. Entre les tasques d’aquestes entitats hi ha, a més d’actualitzar les dades cada deu minuts, la d’enviar avisos als centres d’emergència i als municipis on es registren nivells de contaminació superiors als 180 micrograms per metre cúbic. Aquestes xarxes i departaments s’encarreguen també de fer previsions d’un dia per a l’altre.

Violeta Tena. Publicat a El Temps. 7 de febrer de 2006