Entrevista al president Lukashenko

Soviétskaya Rossía / Traducido del ruso por Josafat S. Comín

Extracto de la conferencia de prensa del presidente bielorruso a los medios de comunicación de diversas regiones rusas.

En este ya habitual recorrido por Bielorrusia para la prensa, nos embarcamos en esta ocasión 86 periodistas de 40 regiones de Rusia. Esta vez nos centramos en las regiones de Gómel y Minsk. Durante cuatro días pudimos visitar las empresas “Gomelmash” y la “BMZ” (Fábrica metalúrgica de Bielorrusia), estuvimos en el sovjoz “Sozh”, en la quesería “Polesskie syry”, y en una unidad militar del ministerio de defensa. También tuvimos ocasión de conocer los centros culturales e instalaciones deportivas de Joyniki y Zhlobin. La región de Gómel fue la más afectada por la catástrofe de Chernóbil de toda la Unión Soviética, por lo que resultó especialmente interesante y aleccionadora la visita a la reserva natural de Polesski, donde se llevan a cabo investigaciones permanentemente sobre las consecuencias de la catástrofe.

El 7 de octubre en Minsk, en la biblioteca nacional tuvo lugar la conferencia de prensa del presidente Lukashenko. En el transcurso de cuatro horas respondió con sinceridad a las más diversas preguntas sobre la vida del país, sobre sus problemas internos y la política internacional.

Lo que pudimos oír de boca de los trabajadores y del presidente y lo que vimos con nuestros propios ojos, no tiene nada que ver con la imagen que presentan la televisión rusa y diversos medios escritos en Rusia. La denominada crisis económica bielorrusa tiene sus particularidades propias, completamente distintas de las realidades de la crisis rusa. Así por ejemplo, en el primer semestre de este año, el PIB bielorruso ha crecido un 11% en relación con el mismo periodo del año anterior, mientras que en Rusia el crecimiento ha sido de un 3,7%. Es decir, las fábricas y las empresas del sector agrícola trabajan a pleno rendimiento. Los aparadores de las tiendas están llenos. El nivel de vida de la población no ha descendido para nada, comparado con lo que vimos justo ahora hace un año. Sin embargo el país sufre una falta de divisas, por lo que los cursos de cambio “bailan”, y en consecuencia los precios. Confío en poder contar en la próxima edición, lo que realmente está sucediendo en la economía y en la política del país, y sobre las causas de lo que está ocurriendo.

Alexánder FRÓLOV.

El presidente mostró su deseo de que los periodistas compartieran sus impresiones con los lectores, radioyentes y televidentes rusos, para que Bielorrusia apareciese representada en el espacio mediático ruso, en diferentes tonos y no solo en negro. “Hay una enorme demanda de veracidad”. Durante la rueda de prensa Alexánder Lukashenko tocó todos los temas de actualidad; la situación económica en Bielorrusia, las perspectivas de privatización, las relaciones con Rusia, Occidente y China, la construcción de un Espacio económico unido…

Estas son algunas de las respuestas del presidente a preguntas de los periodistas.

Sobre la situación económica

Yo nunca he hablado de crisis. Crisis es cuando todo se hunde. Nosotros estamos atravesando determinadas dificultades con las divisas. No deja de ser paradójico…nuestro PIB en este periodo ha crecido aproximadamente un 10%. Es un muy buen crecimiento del PIB. Pero nosotros no comerciamos ni con petróleo, ni con gas. Nosotros comerciamos con todo lo que producimos con nuestras manos y nuestras cabezas. La base de Bielorrusia es la transformación la elaboración en todos los ámbitos… Principalmente en construcción de maquinaria y en la agricultura. Y esa es una producción que no es tan fácil comercializar.

Prácticamente hemos duplicado los niveles de la Unión Soviética. Y no ha sido nada fácil llegar a esos indicadores. Además tenemos una extraordinaria carencia de mano de obra. No tenemos suficiente mano de obra…

Sí, hemos tenido que devaluar la moneda nacional. Y en ese sentido nos han “ayudado” mucho, ciertos medios informativos rusos y algunos funcionarios que ya no están. Son los que crearon el “agiotaje” en torno a Bielorrusia. Y luego, como ya he tenido oportunidad de decir a su gobierno, hemos pagado un muy alto precio por la integración en el Espacio económico unido. Como ya saben, desde el 1 de julio, los aranceles aduaneros que gravan la importación de automóviles, para beneficio exclusivo de Rusia, han sido prohibitivos. Claro que antes del 1 de julio, nuestra población intentó meter en el país toda esa chatarra, de un modo desmedido. Esto condicionó la salida del país de 3 mil millones de dólares. Pero no es ese el principal motivo. En el último quinquenio, hemos visto como los precios de los hidrocarburos y materias primas provenientes de Rusia, se multiplicaban por cinco. Y Bielorrusia al igual que antes fuera el “taller de montaje” de la Unión Soviética, sigue siendo hoy en esencia, el taller de montaje de la Federación de Rusia.

Hemos tenido que apretarnos mucho el cinturón, pero no teníamos otra salida que garantizar el saldo positivo en el comercio exterior. En los últimos meses, ese saldo está siendo positivo. Por supuesto, no está siendo en absoluto tarea fácil, el poder, poco a poco, seguir viviendo con normalidad y mantener el nivel de producción y los tiempos de crecimiento propios de nuestro país.

Así que esa es la paradoja: la economía crece con normalidad, hemos tenido unos ingresos de divisas como nunca, y sin embargo son insuficientes, debido a los motivos que he nombrado. Pienso que en el futuro podremos normalizar esta situación. Incluyendo el acuerdo de precios con Rusia. Estamos dialogando. Y por las informaciones que me llegan, esas negociaciones van en la buena dirección. Y Rusia está plenamente decidida y responsabilizada para garantizarnos las condiciones iguales prometidas en el momento de la creación del Espacio económico unido.

Es muy importante el que Bielorrusia siga creciendo económicamente, en su nueva etapa, fuera de la unión Soviética. Pero ese crecimiento económico, prácticamente no ha ido acompañado del crecimiento en el gasto de energía y combustibles. Y eso es fundamental. Es decir, seguimos comprando lo mismo que antes, pero estamos produciendo casi el doble.

Sobre la privatización

No soy yo el que ha inventado la diversificación. No puedes concentrar todos tus esfuerzos en una sola parte. Recordarán todas esas “guerras del petróleo” luego las dos “guerras el gas”, la “guerra de los lácteos”, la “guerra de los caramelos”. Todo puede pasar. Por eso hay que diversificarse. Es una regla de oro válida para todo el mundo. No se pueden poner huevos en una sola cesta. Debemos al menos contar con tres cestas.

Vemos las cosas de un modo realista. Pongamos el ejemplo de “Bielaruskalii”. Es una empresa muy potente, que aporta 3 mil millones de beneficios en divisas a las arcas del país. No estamos en contra de privatizarla. No le tenemos miedo a eso: Pero hemos dejado claro cual es el precio de “Bielaruskalii”: 30 mil millones de dólares.

En Rusia quieren hacerse con esta empresa: Es algo valioso, 3 mil millones al año. 10 años, 30 mil millones. Desde Rusia solo me vienen reproches y todo tipo de propuestas. No se imaginan todo lo que tengo que oír. Yo intento explicarles que aquí no se hacen las cosas así. Aquí nadie nos mete dinero en el bolsillo, y mucho menos a un presidente. He vivido de modo honrado todos estos años como presidente y no tengo ninguna intención ahora de quitarle ni arrebatarle nada al pueblo.

Por eso, si quieren comprar algo, acciones, activos y demás, vengan, aquí tenemos normas civilizadas. Ustedes están acostumbrados a hablar de “relaciones entre socios sobre las condiciones del mercado”, ¿no es así? Pues bien. Hoy, por ejemplo, “Bielaruskalii” la quieren comprar los chinos, los indios, que son nuestros principales mercados, dos compañías occidentales, que no quiero nombrar, Catar está interesado, los rusos y alguno más. La sacamos a concurso. El que mejores condiciones ofrezca, el que más pague, a fin de cuentas, será el que se hará con el paquete de acciones que queremos vender.

No es cierto que estemos frenando la entrada del capital ruso. Le damos la bienvenida. Y mejor aún ¿Por qué no poder convertir las refinerías en sociedades anónimas? El oleoducto viene de Rusia, son fábricas construidas para el tratamiento del petróleo de la marca rusa “Yurals”. ¿Es así o no? Es cierto, ya hemos aprendido a trabajar en “Santa Bárbara” en Venezuela, cuando ustedes nos “echaron el cerrojo” y tuvimos que salir a buscarnos la vida lejos de Rusia. Por suerte eso ya ha quedado atrás. Nosotros recibimos hoy petróleo de Rusia, lo refinamos, ¿por qué no habríamos de crear sociedades anónimas con el origen de ese petróleo, con Rusia? Sería lo correcto. Pero no podemos hacerlo en las condiciones en que nos lo proponen. Supongamos. “Gasprom” está interesado en la compra del 50% de “Bieltransgas”. Nuestra compañía está valorada en 5 mil millones de dólares…Si “Gasprom” está de acuerdo, nosotros también. Tuvimos conversaciones, estábamos listos para cerrar los acuerdos con la Federación de Rusia. Miller estuvo aquí y confirmó nuestro interés en el precio del gas, del tránsito etc. Bueno, yo les vendo la tubería, ¿Pero acaso ustedes no van a enviar por ella gas a Occidente? ¿Van a hacerlo por el “Nord Stream”? Por eso le dijimos a “Gasprom”: nosotros les vendemos esa tubería pero con la condición de que se le vaya a dar uso, de que no la van a cortar ni cerrar. Estos son también nuestros ingresos, es nuestra gente, cerca de 10 mil personas, los que trabajan allí. “Bieltransgas” es una compañía enorme y es lógico que deba preocuparme del normal funcionamiento de la compañía ¿no? Durante bastante tiempo Gasprom no estuvo de acuerdo. Entonces le dijimos que no íbamos a vender, les dijimos que queríamos que esta empresa se quedase en Bielorrusia y siguiese trabajando. Finalmente llegamos a un acuerdo. Llegó Millar y dijo: “estamos de acuerdo”.

Yo le dije: “entonces nosotros también estamos de acuerdo”. Y en cuanto estampemos las firmas en los contratos, el 50% de “Bieltrangas” es suyo, no hay problema”.

Sobre “Bielaruskalii” hay infinidad de rumores, que si hemos vendido, que si no. Nade ha vendido “Bielaruskalii”. Y si no aceptan el precio, no tenemos prisa. Es una empresa que ofrece una rentabilidad del 100% y que está funcionando bien. ¿Qué prisa tenemos? Necesitamos una determinada cantidad de dinero, para depositarlo en nuestras reservas. Venderemos el 25-30% de “Bielaruskalii”, pero nunca renunciaremos a su control.

Tenemos unas exigencias de protección social muy serias para todo aquel que aspire a privatizar. Nos critican por no haber permitido que se privatice nada del sector estatal y demás. Nunca nos hemos cerrado en banda. Pero las condiciones son las que son: igual que funciona esta empresa estatal, deberá seguir funcionando si la compran. Pero si lo que buscan es venir aquí, pagar sueldos de miseria a nuestros trabajadores y llevarse el beneficio fuera, entonces no necesitamos esa clase de inversores. Incluso si se trata de una empresa del sector de las nuevas tecnologías. No estaría trabajando para nosotros. Y echarán gente a la calle ¿y donde los pongo luego?

Por eso nosotros mismos nos encargamos de modernizar nuestra producción. Y si alguien está de acuerdo con esta política, será bien recibido.

Sobre la situación geopolítica del país

Ya saben lo que respondo cuando me toca oír que para los rusos Bielorrusia no es importante. Me van a perdonar que me exprese así, pero saben, yo creo que para Rusia, seguramente perder un trozo de la propia Rusia sería menos doloroso que perder Bielorrusia. Y no me estoy refiriendo solo desde el punto de vista estratégico, político-militar etc. Todo eso es comprensible. También importa el aspecto emocional: el ruso estaría perdiendo algo propio, así al menos lo percibo yo. Lo mismo nos ocurre a nosotros. Cuando comienzan a hablar en Occidente o en algún lugar de Rusia me dicen: Mira, Lukashenko está jugando con Occidente, traicionando los intereses de Rusia y tal. Cuantas veces he tenido que decir que nunca he estado jugando con ellos, ni con nadie. Porque el juego se puede terminar: a unos les dices una cosa, a los otros otra, y al final te acabas liando. Por eso hay que ir con la verdad, para no enredarte. Soy partidario de decir la verdad. O si no, mejor callarse.

En cualquier conversación que he tenido, con todas las personas con las que me he visto, antes y ahora, siempre digo: “No esperen que vaya a cooperar con ustedes, para perjudicar a Rusia”. En general eso no beneficiaría ni a Occidente, ni a Rusia. Queremos ser un eslabón fiable de unión entre Rusia y la Unión Europea. Es nuestro destino, toda la vida nos ha tocado desempeñar ese papel. Por eso debemos llevar a cabo la política que nos corresponde. Debemos ser buenos y allí y aquí, de lo contrario acabarían martirizándonos.

Sobre la responsabilidad

¿Saben en qué se diferencian los bielorrusos de otros? Es un pueblo instruido. Y el que haya surgido un problema, eso no significa que van a salir y decir: “Lukashenko es malo”. Eso es una estupidez. Me van a perdonar, se lo ruego, por la inmodestia, pero los bielorrusos deben aferrase a Lukashenko incluso en la más crítica de las situaciones, como uno que se está ahogando se aferra a una paja, porque Lukashenko nunca ha traicionado, ni va a traicionar. Nunca. Y no solo a los bielorrusos, tampoco a los rusos. Eso no me es propio. Si han surgido problemas, siempre los voy a explicar a la gente de un modo abierto y honrado y me van a comprender. ¿Saben por qué? Porque nadie puede lanzarme una piedra y decir: “ladrón, se hizo con el poder, para enriquecerse, lo tiene todo y nosotros nada”. Nunca. Es una frontera que no voy a cruzar. Y no voy a dar esa oportunidad a mis enemigos. Es algo que entiendo perfectamente.

Y si yo supiera que el 80% de los bielorrusos o más, odian a Lukashenko, recogería mis bártulos, los pondría sobre la mesa y diría: Gracias, hermanos bielorrusos” Me puedo ganar el pan en otro lado. Yo no me aferro a este sillón, como escriben a veces en Rusia, por el poder, por la riqueza o el dinero”. No. Soy el primer presidente del país. Y debo dejar el país de modo que el que venga después, sienta vergüenza de hacerlo peor. Ese es el país que debo dejar en herencia a los bielorrusos. Nuestra gente sabe eso.

Fuente: http://www.sovross.ru/modules.php?name=News&file=article&sid=589203

publicat a http://www.larepublica.es

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