No hay calentamiento global: de hecho, la Tierra se enfría

J. Scott Armstrong, cofundador del ‘Journal of Forecasting’; climaescéptico

Tengo 71 años y sigo investigando en la Wharton School. Tengo dos hijos y dos nietos. Soy uno de los fundadores de las ciencias de la predicción: el cambio climático es pura entelequia. Los políticos inventan y utilizan quimeras para aumentar su poder. Dios no me interesa

¿Que se funden los glaciares? ¿Que se derrite el Polo Norte? ¿Que sube la temperatura global por culpa del CO 2 y el efecto invernadero…?

Gastamos miles de millones en evitarlo.

Pues es falso. Una falsedad interesada, porque miles de burócratas y políticos viven de convencernos de que el mundo está en peligro y de que los necesitamos a ellos y sus sueldos para salvarnos.

Que sea falso sólo lo dice usted.

Compruébelo: no existe ninguna evidencia sólida de que la Tierra se calienta. En realidad, la temperatura del planeta está enfriándose desde 1998, como sí ha demostrado el científico Robert Carter y suscriben Christopher Monckton y otros escépticos.

Son sólo dos opiniones frente al consenso planetario: a la ONU, la UE, la ciencia.

En la declaración de Manhattan fuimos más de 500 los científicos que rechazamos la histeria pública respecto al clima, que carece de evidencia sólida en la que apoyarse, y Arthur Robinson ha logrado ya 31.000 firmas de otros tantos científicos y técnicos que dudan del tan cacareado calentamiento.

Es otro punto de vista, simplemente.

Le daré hechos demostrados: en la Antártida hay más hielo ahora que en el último siglo, el CO no sobra en la atmósfera y he probado 2 para el gobierno de Alaska que la población de osos polares está, en realidad…, ¡aumentando!

Yo he subido al Aneto y el glaciar está desapareciendo, como los de los Alpes.

Son fenómenos regionales. Hay ciclos en una determinada región del mundo en que suben las temperaturas y, simultáneamente, en otras regiones se da otro ciclo en el que están bajando, que es justo lo que está pasando ahora en la Antártida: más fría estos últimos años que nunca. Eso es todo.

El Informe intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC) del 2007, auspiciado por la ONU, predijo aumentos en las temperaturas globales durante los próximos 92 años que pondrían en peligro el ecosistema.

Eso es exactamente lo que puedo cuestionar con propiedad, porque soy experto en predicciones. Y cuestiono el rigor predictivo de ese informe. Es incorrecto: utiliza modelos de predicción, adornados con matemática gratuita, que son meras conjeturas. Lo realmente sorprendente no son sus resultados, sino que todos parezcan aceptarlos sin cuestionarlos y que estén en marcha políticas carísimas e inútiles para hacerles frente.

Lo dice la ONU: ¿debo creerle a usted?

En realidad, en ese informe de la ONU hay más política que ciencia. Piense que a los tecnócratas y políticos les da poder la existencia de esa supuesta amenaza: poder y presupuesto y más impuestos. Ahora tome nota: de las 50 referencias del capítulo 8, ninguna tiene solvencia de predicción.

¿En qué se basa?

Llevo 48 años estudiando ciencias de la predicción y soy cofundador del Journal of Forecasting. Las predicciones pretendidamente científicas del informe son tan acertadas como las que podría hacer cualquiera.

¿Cuál es la suya?

Me aposté 10.000 dólares con Al Gore – que donaríamos a la ONG elegida por el ganador- a que predecía con más acierto que él las temperaturas de los próximos diez años.

¿Cuál es su método?

Repetir las temperaturas cada año. Si no sabes la tendencia – y convénzase de que nadie la sabe: ¡quién sabe la temperatura que hará en Barcelona dentro de diez años!-, lo menos arriesgado es repetir la temperatura del año anterior sucesivamente cada año: la oscilación será menor que si utiliza el pronóstico de cualquier modelo de predicción.

¿Qué dice Al Gore?

No me ha contestado.

¿Ha visto usted su película?

Cursi, aburrida, ególatra y llena de falsedades. Yo sólo pido que nadie acepte meras conjeturas como principios sólidos. Los datos que ofrecen las 1.056 páginas del IPCC no proporcionan certezas científicas: auditamos cuidadosamente los procedimientos de predicción y lo único que encontramos fueron meras opiniones… ¡Opiniones! de científicos adornadas con matemáticas gratuitas.

¿Qué hay de los osos polares?

Es otro ejemplo de cómo el papanatismo y los intereses creados en torno al falso medioambientalismo, que tantas subvenciones y sueldos excelentes procura, no tiene ninguna base científica. El gobierno de Alaska me encargó que auditara la predicción sobre la evolución de la población de osos polares…, ¡y en realidad ha aumentado!

Si se derrite el hielo en el que viven…

¿Lo ve? ¡Otra vez está usted prediciendo lo impredecible! ¡Quién sabe si se derretirá o no el hielo del Ártico! Ya le he dicho que el hecho hoy por hoy es que el Antártico se está enfriando año tras año y que cada vez está más helado…, ¡luego no existe ninguna tendencia planetaria al calentamiento!

¿Qué tendencia planetaria existe?

No lo sé, nadie lo sabe. Es imposible predecirlo. En algunas regiones como el Antártico se enfrían las temperaturas y en otras como el Ártico se calientan. Eso es todo.

¿Cobra usted de las petroleras?

Hay otros intereses además de las petroleras. Yo sólo he cobrado 3.000 dólares del gobierno de Alaska por demostrar que la población de osos polares es alta respecto a la media histórica.

Apocalipsis… ¡No!

A menudo, los peores enemigos de una causa son algunos de sus defensores. Es evidente que un desarrollismo insensato ha degradado nuestro ecosistema y nuestra calidad de vida y nos pone en peligro. Pero junto a juiciosos ecologistas que tratan de frenar esta degradación, también proliferan intereses inconfesables e histerias interesadas. Bienvenido sea pues el debate de los climaescépticos – tachados de “negacionistas” por los climacrédulos-.Yo no sé quién sabe, pero Armstrong tiene derecho a explicarse, como Al Gore, a quien entrevisté en La Contra (17/ X/ 2006). En el Iese, Armstrong afirma que sabe que no sabe qué temperatura hará en el futuro, y eso ya es saber mucho.

LLUÍS AMIGUET – La Vanguardia 9 juny 2008

Un pensament sobre “No hay calentamiento global: de hecho, la Tierra se enfría

  1. kukat

    bah!
    doncs no crec jo en aquesta teoria
    Si l’altra teoria l’han inventat els polítics, aquesta l’han inventat les empreses que volen seguir contaminant (que crec que tenen més poder que qualsevol polític!)
    Jo posats a triar, elegisc la teoria de l’escalfament per a intentar reduir la contaminació.
    Salut!

    Respon

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