Clark R. Chapman. Astrofisic: Caiguda de Meteorits

Tengo 57 años: en astrofísica los años son una minucia. Nací en Palo Alto y mi padre en Sevilla: mi abuelo era hispanista. Estudié en Harvard y el MIT. Fui miembro del equipo que envió una nave al asteroide Eros y he participado en las misiones Galileo y Mercurio. Ahora controlo el riesgo de que algún meteoroide impacte en la Tierra

– En España hace unos años caían trozos de hielo del cielo.

– Porque los aviones vaciaban sus váteres en pleno vuelo.

– ¿Existe algún otro riesgo de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas?

– Ínfimo de que suceda durante su vida; pero no es improbable que un meteorito acabe con la especie humana, del mismo modo que otros meteoritos acabaron con otras especies en la historia de la vida sobre la Tierra.

– ¿Cuándo?

– Hace 65 millones de años cayó un meteorito que liquidó a los dinosaurios y al 70 por ciento de todas las especies.

– ¿Podría volver a pasar?

– La gente tiene demasiado miedo de todo: terrorismo, virus malignos, bombas atómicas… No quiero darles otro motivo.

– ¿Un meteoroide como el que acabó con los dinosaurios podría ser hoy detectado?

– Lo sería muy probablemente.

– ¿Y nos pondríamos de acuerdo entre todos los humanos para desviarlo?

– Es uno de los objetivos de mi trabajo en el Southwest Research Institute: un plan de emergencia para la especie ante la caída de un meteorito. Gastamos dinero en cosas menos necesarias, pero añadiré que afrontamos otros riesgos más inminentes y evidentes.

– ¿Tenemos medios hoy para desviar un meteoroide que se nos aproxime?

– No está claro. Tal vez uno pequeño como Apofis podríamos destruirlo…

– ¿Apofis nos amenaza?

– Fue descubierto en junio del 2004 y sí, hay muchas probabilidades de que choque con la Tierra en el 2036. Ojalá entonces tengamos tecnología para poder desviarlo.

– ¿Usted nos lo tiene controlado?

– El 13 de abril del 2029, Apofis pasará a 36.350 kilómetros de la Tierra, tan cerca que cruzará el anillo de satélites geosincrónicos en órbita y será visible para cualquiera como un punto móvil parecido a una estrella.

– ¿Es muy gordo Apofis?

– Mide 300 metros de diámetro, pero tiene un poder de impacto cuatro veces el de la erupción del Krakatoa. Pasará por una ventana imaginaria que hemos calculado y que tendrá el tamaño de un edificio de 15 plantas.

– ¿Y luego?

– Volverá al espacio y orbitará alrededor del Sol para volver a entrar por esa misma ventana calculada y tal vez impactar con la Tierra el 13 de abril del 2036.

– ¿De qué depende?

– De si realmente atraviesa ese agujero en el espacio que hemos calculado: si lo hace con precisión en el 2029, impactará contra nosotros en el 2036. Si, por el contrario, se desvía, cuando vuelva a atravesar ese agujero teórico siete años después, la Tierra ya no estará allí y no impactará en ella.

– A ver si estamos para verlo.

– Ahora bien, si nos cae un meteorito como el que acabó con los dinosaurios, que causó un cráter de 10 kilómetros de diámetro, entonces no hay tecnología que lo detenga.

– ¿Guerra de las galaxias? ¿Misiles?

– No servirían. Aunque no fuera un meteorito muy grande, sólo con 10 kilómetros de diámetro, en comparación con la Tierra, impactaría a 30 kilómetros por segundo y la explosión liberaría cien millones de megatones.

– Al menos no sufriríamos.

– No nos enteraríamos.

– ¿Hay muchos Apofis acercándose?

– Existen alrededor de 1.100 asteroides mayores de un kilómetro de diámetro que se nos acercan. Hemos localizado y visualizado un 75% de ellos y hemos estudiado su trayectoria: que sepamos, ninguno va a impactar en la Tierra en los próximos cien años.

– Yo ya creía que me libraba de la hipoteca.

– Espere: aún nos queda un 25 por ciento de meteoroides por detectar y controlar, y tampoco sabemos qué pasará después…

– Ya se apañarán: seguro que espabilan.

– Y luego está el grupito que tal vez impacte contra nosotros, como Apofis, que volverá a tener otra oportunidad en el año 45.000.

– Ese Apofis es un pesado.

– No es el más pesado. Está Eros, que también se nos acerca y tiene 20 kilómetros de diámetro: es enorme, mucho mayor que el que acabó con los dinosaurios.

– Parece que sabe mucho de él.

– Hace ocho años trabajé para la NASA porque enviamos una nave que orbitó alrededor de Eros durante un año y al final se posó sobre su superficie: erotizó. Lo hicimos erotizar (como aterrizar pero en Eros), porque hubo una avería en los instrumentos y tratamos de que funcionara sobre suelo erótico.

– ¿Y qué pasó con la nave erótica?

– Todavía está allí. Hizo su trabajo. Tenemos excelentes fotografías.

– ¿De qué están hechos los meteoritos?

– ¿Ve este anillo?

– ¿Está hecho de metal de meteorito?

– Sí. Un día me olvidé de quitármelo durante un análisis clínico y los aparatos se volvieron locos. Concentra la energía del universo: este metal proviene de un asteroide totalmente metálico de níquel y aloide.

– Y los demás meteoritos, ¿de qué son?

– Nada exótico. El universo está compuesto de los mismos elementos que la Tierra, pero en cada asteroide se encuentran en distintas proporciones. No espere encontrar criptonita ni nada por el estilo.

– ¿Usted ha acertado alguna vez dónde iba a caer un meteorito?

– La respuesta es que no, pero cada vez tenemos telescopios más potentes y en los próximos años podremos visualizar cien veces más asteroides que ahora. Piense que no teníamos ni idea de casi todo lo que le estoy diciendo cuando yo empecé a estudiar. Y no soy tan viejo.

Publicat a la Vanguardia 11-08-2007

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