David Servan-Scheiber. Receptes contra el cancer

Marta Matute / MADRID (20-03-2008)

Esta historia tiene final feliz. Y eso, tratándose de cáncer, siempre es una ventana abierta a la esperanza. David Servan-Scheiber, hijo del famoso político y periodista francés, intentaba hacerse un lugar en el Olimpo de la neurobiología cuando la casualidad quiso que se topara con un tumor maligno en forma de nuez albergado en su cerebro. Tenía sólo 31 años y una novia rusa a la que apenas conocía. David Servan se sometió a un tratamiento convencional y el cáncer remitió, pero poco después tuvo una recaída. Entonces decidió aprender todo lo posible para ayudar a su cuerpo a defenderse él sólo.

Libre de la enfermedad desde hace siete años, su experiencia acaba de ser publicada en España por la editorial Espasa. El libro se titula Anti-Cáncer y narra los cambios que este facultativo ha ido introduciendo desde hace quince años en su manera de vivir y de pensar para frenar el avance de la enfermedad. Como buen médico, Servan-Scheiber -hoy profesor de Psiquiatría Clínica en la Universidad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos)- comienza su relato con una advertencia: ‘En este libro se describen métodos curativos naturales que contribuyen bien a prevenir el desarrollo del cáncer, bien a potenciar su tratamiento, y que se han de entender como un complemento de los métodos convencionales (cirugía, radioterapia y quimioterapia) y en ningún caso como sustitutos del diagnóstico del oncólogo’. Aviso para navegantes.

En opinión de este especialista, el cáncer está aumentando desde 1940 por tres factores que han alterado drásticamente el mundo que nos rodea y que, como bien señala, ‘no son cambios anecdóticos’. Habla de la adicción a grandes cantidades de azúcar sumamente refinado, los nuevos métodos agrícolas y ganaderos y la exposición a una gran cantidad de productos químicos.

Propone como primer paso para prevenir la enfermedad recuperar ‘la alimentación del pasado’. El doctor Servan describe con precisión de cirujano, y el apoyo de la literatura científica, cómo ciertos alimentos estimulan la proliferación celular. Cuando ingerimos azúcar o harinas blancas, es decir, sustancias con alto índice glucémico, los niveles de azúcar en sángre aumentan rápidamente. De inmediato el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria para que la glucosa pueda penetrar en las células.

Esta secreción de insulina va acompañada de la emisión de otra molécula llamada IGF cuya misión es estimular el crecimiento celular. En resumen, el azúcar nutre los tejidos y hace que crezcan más deprisa. Pero además la insulina y el IGF tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación, que actúan como abono de los tumores. Así pues, se trata de reducir el consumo de azúcares y apostar por frutas, verduras, hierbas, setas, vino y chocolate. Todos ellos alimentos que potencian el sistema inmunológico o frenan la angiogénesis o proliferación de los vasos sanguíneos, la forma de extenderse de los tumores.

Su propuesta es que todos deberíamos crear una ‘biología anticáncer’ mediante una alimentación adecuada, ejercicio físico y bienestar psicológico. Ahora se sabe que el estrés activa los sistemas de emergencia del cuerpo y facilita también el crecimiento y el desarrollo de los tumores. Al mismo tiempo, ralentiza las funciones ‘que pueden esperar’, como la digestión, la reparación de los tejidos y el sistema inmunitario. Como otros investigadores, Servan defiende la necesidad de trabajar afanosamente por contruir una mente positiva y lidiar todos los días con el miedo.

Dieta alternativa. Lista de alimentos recomendados

Té verde. Rico en polifenoles, que reducen el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para el desarrollo del tumor y la metástasis. Es un potente antioxidante y desintoxicante.

Curry. La cúrcuma (el polvo amarillo que constituye uno de los ingredientes del curry) es el antiinflamatorio natural más potente. La raíz de jenjibre actúa también como potente antiinflamatorio y antioxidante, más eficaz que la vitamina E, por ejemplo.

Col, ajo y calabaza. Las coles contienen sulforafano e indo-3-carbinoles, dos poderosas moléculas anticáncer. Promueven el suicidio de las células cancerosas y bloquean la angiogénesis o proliferación de vasos sanguíneos, como ocurre con los cítricos, las fresas y otras frutas rojas. El ajo, la cebolla, el puerro, la chalota y la cebolleta también los frenan. Por su parte está comprobado que los enfermos que consumen alimentos ricos en carotenoides (zanahoria) viven más.

Setas y hierbas. Las setas contienen polisacáridos y lentinato, que estimulan la reproducción y la actividad de las células inmunes. Las hierbas empleadas en la cocina son muy ricas en aceites esenciales de la familia de los terpenos, a los que deben su fragancia y sus beneficios terapéuticos.

Omega 3 y selenio. Los ácidos grasos Omega 3 , presentes en los pescados grasos, reducen la inflamación y la metástasis. El selenio, presente en las verduras y cereales de agricultura ecológica y en pescados y mariscos, estimula las células inmunes. La vitamina D también es beneficiosa.

Chocolate negro. Contiene gran cantidad de antioxidantes, proantocianidinas y muchos polifenoles. Como el vino tinto, el chocolate negro limita la angiogénesis. Su índice glucémico es menor que el del pan blanco.

publicat a cinco dias. 2o març de 2008

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