Som pobres, ho diem amb veu baixa

El 10,3% de los niños que viven en España lo hace en situación de pobreza extrema, mientras un 24% de los menores se desarrollan en un entorno de pobreza moderada, según el avance del Informe sobre inclusión social 2008 elaborado por Caixa Catalunya.

El trabajo, que se publicará íntegro en julio de este año, concluye que “los niños y niñas españoles menores de 16 años, tienen un mayor riesgo (5,4%) que el resto de la población de sufrir pobreza alta y severa”, mientras que “las tasas más bajas se sitúan entre los mayores de 65 años (1,9 %)”.

Atendiendo a los grados de carestía, el informe concluye que en niveles de “pobreza alta”, el grupo de edad con un mayor riesgo es también el de los menores de 16 años (10,3%), mientras que el de las personas mayores de 65 años, se sitúa en un 7,5%”.

En cambio, cuando se trata de “pobreza moderada”, las tasas más altas se dan entre las personas de 65 y más años (31%), mientras que los menores de 16 años se sitúan en una situación de menor riesgo(24%). Esto no ocurre en el resto de países de la Unión Europea, donde las tasas más altas de carestía se localizan en tramos de edad comprendidos entre los 16 y los 25 años, en coincidencia con el periodo de emancipación de los jóvenes, que en España es más tardío.

El informe ha analizado cuál sería la situación económica de los españoles en estas edades en caso de que se emancipasen, “constatando que sus tasas de pobreza se dispararían muy por encima de las que presentan los países europeos”.

Situación laboral de los progenitores

Según los autores del trabajo, elaborado por un equipo de investigadores del Instituto de Infancia y Mundo Urbano(CIIMU), un aspecto que explica la mayor incidencia de la pobreza entre los menores es la situación laboral de sus progenitores: “más de la mitad de los menores entre 6 y 15 años son pobres cuando ninguno de los progenitores trabaja”.

De la misma manera, “la incidencia de la pobreza es mayor en las familias tradicionales, padre y madre, en que trabaja sólo uno de los progenitores (34% de pobreza moderada) frente las familias monoparentales donde la madre si que trabaja (28%)”.

Además, tras la pobreza de los niños está también “la gran incidencia que el coste de la vivienda supone en los hogares españoes”. Según el trabajo, “si se analizan los umbrales de pobreza, antes y después de descontar los costes de la vivienda en España (entendidos como las cuotas mensuales de las hipotecas y los alquilres), éstos se ven bastante alterados, sobre todo en los grupos de edad más jóvenes, con crecimientos de hasta 9 puntos en los umbrales de pobreza”.

Cuando se trata de los mayores de 65 años, el riesgo de sufrir pobreza “se incrementa notablemente entre las personas que viven solas”. De este modo, “la mitad de las mujeres mayores de 65 años y un tercio de los hombres que viven solos son pobres, es decir, que viven con menos de 6.347 euros anuales, pese a que la pobreza alta sólo los afecta en un 7%”.

El peso del coste de la vivienda no tiene la misma incidencia en este colectivo que sobre los menores de edad. La proporción de pobres en el grupo de edad de más de 65 años aumenta sólo uno 1% después de descontar los costes de la vivienda, explica el informe.

publicat al el pais. genere-febrer de 2008

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