Las ventajas de investigar en EE.UU. contadas por una oncóloga y un economista

Publicat a la vanguardia 08/05/2007
Cristina Nadal (oncóloga) y Jordi Galí (economista) se han formado en la facultad de Medicina de la UB y en Esade, respectivamente. Pero completaron su formación en Estados Unidos. Sendas becas de La Caixa les permitieron vivir una experiencia enriquecedora. Ambos consideran que el sistema universitario español, como el europeo, tiene mucho que aprender del norteamericano si queremos ser competitivos. Se preguntan si no sería conveniente mirarse en ese espejo para mejorar. Sus reflexiones son elocuentes.

Mercè Beltran
Cuando Cristina Nadal llegó en el 2003 como becaria a su nuevo destino en el departamento de Biología y Genética del Cáncer del Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, sobre su mesa tenía un ordenador que funcionaba, una cuenta de correo electrónico en marcha, un teléfono en condiciones y una relación de visitas médicas que debía atender. “Lo tenía todo. No tenía ninguna excusa para no trabajar. Sin embargo, aquí todo es más complicado. Las estructuras no te ayudan. Te pasas el día luchando contra los elementos”. Ese aquí al que se refiere Cristina es Barcelona, pero podría ser cualquier otra ciudad española, incluso europea. El currículum del economista Jordi Galí es impresionante. Llegó al Massachusetts Institut of Technology (MIT) en 1985 con una beca de dos años para cursar el doctorado y se quedó trece en Estados Unidos. Galí, formado en Esade, coincide con Nadal, formada en la Universitat de Barcelona, en que el sistema universitario español y europeo adolece de la calidad necesaria para poder competir con el de Estados Unidos. Ambos comparten algunas de las conclusiones a las que el profesor Pello Salaburu llega en su libro La universidad en la encrucijada: Europa y Estados Unidos, recogidas por La Vanguardia en su edición de ayer.

Me fui a investigar a Estados Unidos porque…

Cristina Nadal: “Fui a Nueva York porque estaba interesada en establecer un vínculo entre la medicina y la biología. Estudié en la Universitat de Barcelona y estaba de residente en el hospital Clínic. Me planteé marchar, y una de las personas que me respondieron fue el doctor Massagué. Me puse en marcha y obtuve la beca de La Caixa. Perfiles como el mío, puente entre medicina y biología, hay pocos. Esos lugares son muy competitivos y fue muy, muy duro, pero mereció la pena. Los norteamericanos dan mucha importancia a la investigación, trabajan duro y eso te motiva mucho. Además, saca lo mejor de ti. Para mí esos dos años fueron más que productivos”.

Jordi Galí: “Me formé en Esade y vi que lo que me interesaba era el estudio de la economía más que el de la empresa. Entonces era impensable hacer estudios de posgrado sobre este asunto aquí y en Europa; el único lugar era Estados Unidos. Conseguí la beca de La Caixa yme fui para allá. Allí el ritmo de trabajo es frenético, mucho más competitivo. El nivel de competencia es muy fuerte, pero lo es en un sentido saludable. No es una competencia para destruir, sino la que lleva a la gente a levantarse cada día con ganas de trabajar”. No tuvo problemas de adaptación, hasta el punto de que se fue por dos años y se quedó trece. Unos años en los que también dio clases en la Universidad de Columbia y en la Nueva York University.

No sé de nadie con talento que no haya recibido ayuda…

Jordi Galí: “La obtención de una beca era la única posibilidad que tenía para hacer estudios de posgrado en Estados Unidos, porque difícilmente te lo puedes financiar. La competencia entre las universidades norteamericanas para atraer a los mejores estudiantes es enorme. El prestigio y la percepción que se tiene de las universidades depende de los doctorados e investigadores que cada una consiga. No he conocido a nadie con talento que no haya obtenido ayuda para ir a Estados Unidos. Cuando acabas la beca, si vas bien, la misma universidad te financia con generosidad para que sigas.

Cristina Nadal: “Mi perfil es poco habitual, hay pocos médicos que se vayan a un laboratorio y hagan de puente con la biología. Mi experiencia es impagable. No me quedé más porque salieron oportunidades interesantes para regresar a Barcelona, pero cuando vuelves todo es mucho más complicado. La burocracia es enorme y tienes menos ayuda. Las estructuras no contribuyen a facilitar las cosas. Aquí luchas contra los elementos y por muy motivada que estés, llega un momento en que todo eso cansa mucho. Lo difícil es mantenerte motivado. Y lo digo yo, que me considero una privilegiada, pero aun así es como una carrera de obstáculos. Yo he tenido suerte. Siempre he estado muy motivada y en mi camino me he encontrado con gente que estaba tan estimulada como yo y eso me ha animado a seguir adelante”. Un testimonio que coincide con el de otros investigadores que lamentan la cantidad de tiempo que pierden en trámites burocráticos y en farragosas tareas administrativas.

En Estados Unidos tú eres tu perfil profesional…

Jordi Galí. “En Europa la creación de ciencia y de conocimiento nunca ha estado valorada (desde el menosprecio del que inventen ellos de Unamuno). Las cosas están comenzando a cambiar, se empieza a tomar conciencia de que el conocimiento y la investigación son importantes. Aun así, a veces te invade un sentimiento de impotencia. Las estructuras universitarias pesan demasiado y ningún político se atreve a hacer grandes cambios. El único ha sido Tony Blair. No hay que temer a la introducción de mecanismos de mercado en la universidad. La sociedad se motivaría más para asegurar que los productos que se tienen son de calidad”.

Cristina Nadal. “La sensación de gratuidad de la universidad no es buena. En Estados Unidos la gente ahorra desde que los niños son pequeños para mandarlos a la universidad. Un estudiante de fuera del estado paga hasta tres veces más para estudiar en una institución pública del lugar. Allí (en EE. UU.) tú eres tu perfil profesional. Tu futuro estará determinado en función de la universidad de la que provengas. Aquí nos hace falta valorar y revalorizar lo que tenemos. Eso también pasa con la sanidad pública. Por el hecho de que no se tiene conciencia de lo que cuesta, no se valora a la gente que trabaja en la sanidad pública, y es gente muy buena, muy competente, extraordinaria”. Cristina pasa dos días a la semana – “pero intensos”- con pacientes, y otros dos está en el laboratorio de oncología médica y experimental del Idibaps, en el Clínic. También investiga en el Metlab (Laboratorio de metástasis) del Institut de Recerca Biomèdica del Parc Científic de Barcelona (Universitat de Barcelona).

En Catalunya se podría investigar con calidad…

Jordi Galí. “Han cambiado algunas cosas y vamos a mejor. Yo volví porque se pusieron en marcha, de la mano de Andreu Mas Colell, los programas de Centres de Recerca y el Icrea. Desde la universidad tradicional es muy difícil hacer una investigación que te permita competir con Estados Unidos. Desde Catalunya podríamos hacer una investigación de calidad”. Galí es director del Centre de Recerca en Economia Internacional (CREI) de la UPF y catedrático de la citada universidad.

Cristina Nadal.”La universidad no puede ser una organización que viva de las promesas del político de turno. La universidad y la investigación son algo muy serio”.

Hay que combatir el antiamericanismo…

Jordi Galí. “Además de la formación académica, la beca de La Caixa, tiene un efecto indirecto positivo porque ha permitido que muchos ciudadanos de Catalunya y de España hayan estado en contacto durante unos años con la sociedad estadounidense, a la que admiro especialmente. Esas personas tienen un papel importante para compensar ese antiamericanismo trasnochado que rechaza cualquier cosa que venga de EE. UU. Sería muy interesante hacer un estudio sobre la percepción que esas personas tienen de Estados Unidos y compararla con la que tiene el ciudadano medio de este país. Sólo la ignorancia explica el antiamericanismo. El contacto con EE. UU. puede contribuir a entender las cosas positivas de esa sociedad, aprender e importarlas”.

Cristina Nadal. “Cuando regresas te das cuenta de lo pequeño que era tu mundo. Ves que la gente es más homogénea de lo que creías y que eso de mirarnos tanto el ombligo es un tanto absurdo. La beca te enriquece personalmente. El antiamericanismo de este país es ridículo. Puedes discutir muchas cosas de EE. UU., la guerra de Iraq, a Bush… pero el país funciona y va bien, y tenemos mucho que aprender de el”.

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