Carles Fontserè. Ultima entrevista

Muere a los 90 años el gran cartelista Carles Fontseré
“Yo viví la revolución, de la guerra no sabía nada.” “Se ha hecho una memoria histórica oficial, como un dogma.” “Ya no los llaman refugiados sino exilados, pero nosotros no nos exilábamos, huíamos”

Última entrevista al gran cartelista republicano en el semanario catalán setmana.directa el pasado diciembre

Carles Fontseré tenía solamente 20 años cuando estalló la guerra. Su memoria es la misma que la historia del siglo XX. Sólo empezar la Guerra Civil hace el primer cartel: Treballa pels que lluiten (“Trabaja para los que luchan”). A éste le siguen otros, como el mítico Llibertat! (¡Libertad!) de la FAI. Acabada la guerra vive en París la ocupación alemana y se traslada a México, donde trabaja con Mario Moreno, Cantinflas. Años después, residiendo en los Estados Unidos, conoce de cerca el movimiento hippie y, con este movimiento, la oposición a la ocupación estadounidense del Vietnam.

En Porqueres (Pla de l’Estany), con 90 años recién cumplidos, estaba escribiendo el cuarto volumen de sus memorias, en donde habla de los años 50 y de los convulsos 60. Aún tiene tiempo para hablar de la actualidad –la invasión de Irak- y recordar con Directa el pasado, desde la Guerra Civil hasta nuestros días.

–Carles Fontseré: Antes de la República, los diarios tenían una sección que se llamaba “sucesos” donde se hablaba de los cuatro crímenes del momento, de los robos… Y hoy los diarios se han convertido en prensa de sucesos, porque miras y todo son catástrofes. ¡Coño! A mi edad lees el diario y te pones de mal humor.

–En los años 30 las paredes hablaban de política con todos los carteles que había colgados. Hoy en día, se está perdiendo este medio de expresión.

–Carles Fontseré: En aquellos años el cartel, como tal, tenía su momento de gloria. El cartelismo hoy ha desaparecido completamente. Los graffiteros serían algo de aquello… Los primeros carteles de la Guerra Civil no expresaban las ideologías de los partidos sino las convicciones de los dibujantes. Mi primer cartel decía: Treballa pels que lluiten (“Trabaja para los que luchan”). Lo hice porque en la plaza de Catalunya había unos caballos muertos que hacían un hedor insoportable y que nadie había retirado: todos los trabajadores se habían alistado en las milicias, y la ciudad estaba hecha una mierda. Por tanto, la primera necesidad de Barcelona era trabajar.

–¿De manera que disfrutaban de mucha libertad?

Carles Fontseré: En las exposiciones se ponen los carteles de cualquier manera, con una ignorancia tremenda, siguiendo solamente los criterios estéticos. Los carteles deben ponerse en orden cronológico porque explican la guerra. Al principio, los cartelistas disfrutábamos de mucha libertad, decíamos lo que queríamos, pero entonces, a medida que avanzaba la guerra, los tirajes de carteles se hacían con menos colores.

–¿Qué vinculación piensa que debe tener un artista con el compromiso social? ¿Quizás en los años 30 había más compromiso?

Carles Fontseré: Antes de la guerra nadie se la esperaba. La gente de entendimiento, el 19 de julio, pensó que aquello no podía durar más de 15 días: tiendas cerradas, hoteles ocupados, fábricas ocupadas, chicas con fusiles. Todos tardamos en percatarnos de que aquello sería una guerra. Por eso, en el bando republicano, el 19 de julio hubo una revolución. Viví una revolución, de la guerra no sabía nada. De hecho, la Guerra Civil comenzó días después de la revolución. Pero si se hizo la revolución fue aprovechando el desbarajuste que había provocado el alzamiento de Franco.

— A raíz de la guerra usted se convirtió en inmigrante, se exilió…

–Carles Fontseré: Exilado más que inmigrante, porque es diferente; era fugitivo. Ahora los historiadores lo han dorado mucho: ya no dicen refugiados sino exilados, pero nosotros no nos exilábamos, huíamos. Huíamos porque detrás venia un ejército que iba dando caña. Yo huía, y el medio millón que pasó la frontera huía, y el jefe de gobierno, Companys, y los otros, huían. Ahora eso no se dice, se dice que se exilaba, y eso es muy bonito. Los historiadores están dorando la píldora de la huída; indudablemente que huíamos, porque los otros eran más fuertes.
— Ahora se habla de la recuperación de la memoria histórica, ¿qué le parece?

–Carles Fontseré: Muy mal. Se ha hecho una memoria histórica oficial, un dogma, del cual no puedes salir. Hace años fuimos a un acto de homenaje a los refugiados en el campo de concentración de Argelés. Cuando vi la ceremonia les hubiera dicho: “sois una panda de…” Consta que en Francia se ha hecho un homenaje a los españoles de los campos, y es mentira que se haya hecho ningún homenaje porque una placa decía: Morts pour la France (“Muertos por Francia”). Han hecho un monumento de glorificación francesa. Tuve que marcharme. Ahora decir esto es inútil: la memoria histórica ya tiene su ortodoxia, y quien diga otra cosa es un tonto o un traidor. Hay un libro, de una francesa precisamente, que habla del “adiós a la memoria”: en Francia todo se ha limpiado. Ahora vas a Argelés y ves una plaza magnífica, con un sol y un mar estupendos, y si te dicen que aquello fue un campo de concentración dices ¡coño!, si aquí se está muy bien. En cambio, en Alemania, los judíos, los polacos… pueden visitar los campos de concentración.

–¿Se ha instrumentalizado el retorno de los papeles confiscados y depositados en Salamanca?

Carles Fontseré: No, esto era básicamente un símbolo de los vencedores sobre Catalunya. Lo que quiere decir que la Guerra Civil en estado latente aún perdura, aún hay vencedores y vencidos. Las viudas de los Mártires de la Tradición (Nota del t.: en español, en el original) siempre han cobrado pensiones, las republicanas nunca. La monarquía no ha renunciado al nombramiento de Franco. Técnicamente, aún estamos bajo el régimen franquista.

–Usted, desde los Estados Unidos, vivió la oposición a la invasión del Vietnam. ¿Cómo valora la oposición ante la invasión de Irak?

Carles Fontseré: Mi mujer tiene familia en Nueva York. Después del 11-S, su primo le dijo que si fuera más joven se alistaría para luchar contra Irak, y él ¡siempre había sido “demócrata”!

–Pero, ¿Qué ha pasado entretanto?

Carles Fontseré: Los jóvenes se hacen mayores y viejos, y se vuelven igual que los que había antes. Además, el ejército estadounidense ahora es un ejército profesional, formado por voluntarios. Allí hay un patriotismo y una religiosidad… Ni Truman ni Roosevelt hablaban tanto de religión, en cambio éste [Bush] habla como si fuera el papa.

Carles Fontseré (Barcelona, 1916-2007) fue el cartelista del POUM, la CNT, la UGT i la FAI durante la Segunda República y la Guerra Civil. En 1994 cedió todos sus bienes a la Generalitat de Catalunya. Murió sin poder recuperar la documentación, todavía en Salamanca, que le expolió el franquismo.

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