Deixant Rastre.

5 Juny, 2009

Els Poemes Musicats d’Agusti Bartra

Classificat com a: cultura, smart — deixantrastre @ 20:03
Tags:

En Miquel Pujadó ha musicat poemes de l’Agusti Bartra  i estan  en el portal de la UOC de musica de poetes

3 Juny, 2009

La educación en almoneda, la fábrica de tecnócratas y la tortura de las almas

Classificat com a: cultura — deixantrastre @ 20:54
Tags:

Un article de William Astore · · · · · publicat a sinpermiso.info

Difícilmente pasa una semana sin que se registren titulares sobre el fracaso del sistema educativo norteamericano. Nuestros estudiantes no tienen buenos resultados en matemáticas ni en ciencias. La tasa de abandonos en la educación secundaria es demasiado alta. Los estudiantes de los grupos minoritarios se están quedando rezagados. Cuando no se presenta a los profesores como zánganos excesivamente bien pagados atrincherados en cargos vitalicios, se los pinta como santos mal retribuidos a merced de unos gestores indolentes y de unos padres impertinentemente hostiles.

Desgraciadamente, ninguno de esos titulares acierta a plantear la cuestión fundamental: ¿para qué sirve la educación? Muchas de las llamadas instituciones de educación superior de nuestros días ofrecen a los estudiantes una respuesta expedita: para conseguir un mejor puesto de trabajo, para lograr un salario más alto, para hacerse con unas aptitudes que respondan mejor a las necesidades de los mercados y para conseguir unos títulos más atractivos. Tanto más ahora, en un mercado laboral en colapso.

Y yo, que he tenido una vida no precisamente bohemia –20 años como militar en activo y 10 años como profesor universitario—, estoy convencido de que la educación norteamericana, y aun reconociendo que nos hallamos en tiempos muy malos, en tiempos en que el grueso de los estudiantes necesitan desesperadamente encontrar un puesto de trabajo, es demasiado utilitaria, vocacional y estrecha. Sencillamente, no basta con preparar a los estudiantes para un puesto de trabajo: necesitamos prepararles para la vida, acuciándoles a pensar más allá de las fronteras trazadas por sus orígenes parroquianos y provincianos. (Procedente de una clase obrera provinciana, hablo por experiencia.)

Y hay una lección obligada que todos nosotros, estudiantes y profesores, tenemos que aprender y reaprender constantemente, a saber: si se ve la educación en términos puramente instrumentales, como una vía para acceder a mejores ingresos, si se trata meramente como un mecanismo de producción de mercancías en masa para un mercado de efímeros bienes de consumo, entonces se ha franqueado ya el camino para la marcha triunfante de la maquinaria del poder y de quienes la manejan.

Tres mitos de la educación superior

Tres mitos sirven para restringir nuestra educación a lo estrechamente utilitario y práctico. El primero, particularmente difundido entre los críticos de orientación conservadora, es que nuestro sistema de educación superior es demasiado liberal y está completamente dominado por radicales anti-mercado y refugiados marxistas de los 60 que, como tantos otros Ward Churchills, lo que hacen es adoctrinar a nuestra juventud para que odien a los EEUU de América.

Tonterías.

Los estudiantes de secundaria de nuestros días lo que son es adoctrinados en la idea de que necesitan conseguir “titulaciones que funcionen” (la consigna oficial de la institución en la que yo trabajo). Se les enseña a medir su propio valor conforme al salario que recibirán cuando salgan de la vida académica. Se les urge a ser aprendices de por vida, no porque aprender genere un dinamismo de cambio y sea disfrutable en sí mismo, sino porque “estar al tanto” es “mantenerse competitivos en el mercado global”. (Se calla por sabido que estar al tanto difícilmente evitará que tu puesto de trabajo sea deslocalizado y trasladado allá donde se halle el postor que haga la oferta más barata.)

Y hay un segundo mito, más difundido aún y procedente del mundo de la tecnología: las aptitudes técnicas son la clave del éxito y de la vida misma, y quienes se hallan en el lado equivocado de la divisoria digital están condenados a vidas miserables. De eso se sigue necesariamente que los computadores son una panacea, que introducir en el aula la tecnología correcta y ponerla en manos de los estudiantes y de los profesores resuelve todos los problemas. La clave del éxito, en otras palabras, son las pantallas interactivas inteligentes, no los profesores inteligentes en interacción con estudiantes curiosos. Consecuencia: dosis de lecciones enlatadas servidas con eficiencia PowerPoint y estudiantes que se esfuerzan como robots en copiar todo lo que aparece en las diapositivas, cuando no se limitan a exigir que todas las presentaciones se cuelguen en el servidor local.

Un “extra” de ese enfoque es que los institutos de enseñanza secundaria pueden medir más fácilmente (o “evaluar”, como ellos dicen) cuántas aulas tienen conectadas a la red, cuántas lecciones on-line imparten, incluso cuánto dinero reportan sus profesores a la institución. Con esas y otras métricas en mano, puede reclutarse, o retenerse, a estudiantes y a padres, con datos de aparente autoridad: tasas de éxito en la colocación laboral, remuneraciones salariales promedio de los graduados, incluso tasas de satisfacción de los alumnos (que arrojan, normalmente, sus mejores resultados cuando su equipo de fútbol va ganando).

Un tercer mito muy difundido –que se abre camino hacia la educación superior desde el mundo militar y desde el mundo de los negocios— es el siguiente: si no es cuantificable, no es importante. Con tal formato mental, la anticuada idea de que la educación tiene que ver con el troquelado del carácter, con la formación de una identidad moral y ética, o aun con el logro de una personalidad autoconsciente, se despeña por un derrotadero. Después de todo, ¿cómo podrían cuantificarse en términos de objetivos evaluables rasgos tan elusivos? ¿Cómo presentar esas difícilmente metrizables propiedades en unos folletos de marketing, o en encendidos comunicados de prensa, o en impactantes DVDs destinados a competir en el encandilamiento de potenciales estudiantes y de sus angustiados padres, a fin de que suelten grandes cantidades de dinero para asegurarse un futuro lucrativo?

Tres realidades de la educación superior

¿Qué tienen que ver la tortura, una recesión descomunal y dos guerras debilitadoras con nuestro sistema educativo? Digo yo: ¡mucho! Son las tres realidades más inmediatas de un sistema que fracasa en la tarea de desafiar, o hasta de criticar, de alguna manera mínimamente significativa a la autoridad. Carencia debida en gran parte al sesgo tecnocrático de este sistema y a sus insuficiencias pedagógicas: debida, esto es, a lo que se nos enseña a ver y a no ver, a apreciar y a no apreciar, a valorar y a despreciar.

En las dos últimas décadas, la educación superior, como el mercado inmobiliario, disfrutó de su propia burbuja de crecimiento: matriculaciones crecientes, lujosas instalaciones de alta tecnología y dotaciones hinchadas como globos. Los norteamericanos invirtieron mucho en esos productos derivados como parte de un “incremento” educativo que puede terminar resultando tan caro y tan unidimensional como nuestros “incrementos” militares en Irak y Afganistán.

Como de costumbre, se consintió el deterioro de las humanidades. ¿Qué no se sabe mucha historia? Pues nada, adelante y autorícese la tortura del submarino, que los EEUU persiguieron como un crimen después de la II Guerra Mundial. ¿Qué no se sabe mucha geografía? Pues nada, adelante, y envíense tropas al montañoso Afganistán, ese “cementerio de imperios”, para que se las trague el terreno mientras luchan en una guerra aparentemente interminable.

Tal vez esté yo sesgado porque enseño historia, pero obsérvese el hecho siguiente: a menos que un cadete de la Academia de las Fuerzas Aéreas (en donde yo di clase) decida especializarse en el asunto, nunca tendrá que rendir examen de un de historia de los EEUU. Sin embargo, a los cadetes se les exige la matrícula en un mareante rimero de cursos sobre distintas disciplinas de ciencia y de ingeniería, así como de cálculo. O, civiles, pensad esto: en el Pennsylvania College of Technology, en donde ahora doy clase, de los cerca de 6.600 estudiantes actualmente matriculados, sólo 30 optaron este semestre por un curso de historia de los EEUU desde la Guerra Civil, y sólo a tres se les exigió académicamente hacerlo.

No tenemos que preocuparnos porque nuestros graduados olviden las lecciones de la historia, porque nunca llegaron a aprenderlas.

Nuevas gafas de sol

Una actitud muy extendida en la educación superior de nuestros días es esta: los estudiantes son clientes a los que hay que gratificar con profesores y gestores orientados al servicio. Por eso, en gran medida, al menos en mi institución, los asuntos más acaloradamente debatidos en el Consejo estudiantil no son las guerras del gobierno, la tortura o los rescates bancarios, sino la falta de estacionamiento y la calidad de la comida servida en la cafetería.

Es mucho decir, pero mientras sigamos tratando a los estudiantes como clientes y a la educación como una mercancía, nuestras esperanzas de cambios verdaderamente sustantivos en la dirección de nuestro país se verán frustradas. Mientras la educación esté gobernada por imperativos tecnocráticos y por la tiranía de lo práctico, nuestros estudiantes fracasarán a la hora de hacer suyo el precioso objetivo sentado por Sócrates: conócete a ti mismo, y así, tus propios límites y los de tu país.

Saber cómo salir airoso o cómo salir adelante es una cosa, pero conocerte a ti mismo es luchar por reconocer las propias limitaciones y las propias ilusiones. Ese conocimiento es perturbador, peligroso incluso: como las gafas de sol furtivamente regaladas por Roddy Piper en la película de serie “B” They Live (1988). En el caso de Piper, las gafas revelaban una pesadilla en blanco y negro, un mundo en el que una elite alienígena rapaz manejaba las palancas del poder, al tiempo que unos humanos semejantes a un rebaño de corderos pastaban pasivamente, mecidos por consignas que les incitaban a la conformidad, el consumo, la vigilancia, el matrimonio y la reproducción.

Como esas gafas de sol, la educación debería ayudarnos a vernos a nosotros mismos y a nuestro mundo de maneras frescas y aun perturbadoras. Si, como nación, estuviéramos educados de manera adecuada, la única tortura en marcha sería la que aconteciera en nuestros propios corazones y en nuestras propias mentes: una lucha contra la aceptación del mundo tal y como nos lo empaquetan y venden los pragmatistas, los tecnócratas y todos quienes creen que la educación no es sino un pasaporte al éxito material.

William Astore, coronel retirado, enseñó seis años en la Air Force Academy de los EEUU. Profesa actualmente en el Pennsylvania College of Technology. Escribe regularmente en TomDispatch , The Nation, Salon.com, Asia Times y  Le Monde Diplomatique.

Publicat a www. sinpermiso.info el maig 2009 i traduit per  Casiopea Altisench

Mohàmmed el-Baradei. Cap de l’Agència Internacional d’Energia Atòmica. Entrevista

Classificat com a: politica — deixantrastre @ 20:51
Tags:

El cap de l’Agència Internacional d’Energia Atòmica (AIEA), Mohàmmed el-Baradei, de 66 anys d’edat, fa el balanç del seu mandat, parla de la lluita amarga amb el govern de Bush i dels perills amb les potències nuclears.

Senyor el-Baradei, des de fa més d’onze anys sou el director general de l’AIEA. Al novembre, quan s’acabe el vostre tercer mandat, us retirareu?

—De retir, no se’n pot parlar. El perill nuclear és massa gran per a poder deixar-ho estar. Continuaré involucrant-m’hi.

—Vau assumir el càrrec per fer un món més segur. Però actualment l’amenaça sembla més gran que mai: al Pakistan les armes atòmiques podrien acabar a mans del talibans, Corea del Nord ha anunciat un altre control d’armes nuclears i a l’Iran el president Ahmadinejad se sent orgullós de poder tancar el cicle nuclear. Heu fracassat vós?

—No, no ho crec. Hem fet tant com hem pogut. Nosaltres, els de l’AIEA, som només una eina tan forta com ens ho permeten els estats membres. No podem prendre decisions polítiques ni ens trobem en condicions d’imposar-les. No podem entrar enlloc. Els qui han fracassat han estat els altres.

—A qui us referiu?

—A la comunitat internacional. El món ha ignorat els nostres advertiments. Per exemple, el cas de l’Iraq. Tot i que nosaltres no teníem coneixement d’armes de destrucció massiva, es va legitimar una guerra com aquesta, fou el moment més perillós del meu mandat. O, posem per cas, Pyongyang. No s’ha pogut integrar d’una manera permanent a Corea del Nord en converses sobre desarmament. El diàleg amb Teheran tenia unes condicions prèvies inacceptables per als iranians.

—Heu hagut de suportar el retret, sobretot durant el govern de George W. Bush, d’haver estat ingenu.

—Això és injust. Per exemple, en el cas de Corea del Nord el 1992, vam advertir sobre les violacions del tractat de no-proliferació nuclear. Insistim als iranians constantment perquè responguen moltes preguntes que encara no s’han aclarit sobre el programa d’armes atòmiques. Quasi tot allò que el món sap sobre els passos nuclears que fa Teheran, ho sap gràcies a l’AIEA.

—La planta per a l’urani enriquit a Natanz s’ha descobert a través de les indicacions de l’oposició en l’exili.

—No disposem, com alguns estats, d’un satèl·lit propi per a les vistes aèries. De vegades ens mostren una cosa, perquè convé a la seua geopolítica, de vegades n’oculten una altra.

—El govern de Bush ha desconfiat tant de vosaltres que els vostres telèfons han estat punxats pels serveis secrets del EUA.

—Això no em va molestar tant, perquè mai no he tingut res a ocultar. Ben al contrari, per a mi fou com una aportació d’energia perquè sabia que actuava correctament. Però la meua filla estava molt afectada perquè també escoltaven les seues converses privades.

—El nou govern nord-americà anuncia un canvi de rumb.

—Sí. Barack Obama ha fet fer un tomb de 180 graus a la política nord-americana. Per exemple, ha anunciat que aquests quatre anys vinents duplicarà el pressupost de l’AIEA. En vista de l’amenaça creixent, he proposat una pujada del pressupost d’un 20% per a l’AIEA. Els europeus –també Alemanya– volen congelar el pressupost. Ho trobe desconcertant.

—Amb el premi Nobel de la pau que us atorgaren el 2005, a vós personalment i a l’AEIA, vau rebre un gran reconeixement.

—Sí, és cert. Fou una prova de confiança en l’organització i un enfortiment del meu sistema immunològic contra els atacs, sobretot perquè aquest reconeixement anava separat de la política dels poderosos. Hem aconseguit que l’organització, les sigles de la qual sempre eren confoses pels polítics, avui siga un concepte. També m’alegra que després de dues dècades malmeses des de la guerra freda, el desarmament nuclear torne a ser avui un tema central. Sense comptar que el risc d’un atac amb armament nuclear ha augmentat clarament i que la bomba podria caure en males mans.

—Per exemple, a mans de fanàtics a Teheran.

—No tenim cap prova definitiva del programa militar d’armes atòmiques a l’Iran. Ara bé, tenim alguns interrogants sense aclarir.

—Ho dieu amb molta cura. Els iranians han assolit, tal com ha constatat l’AIEA, la capacitat de fuga; disposen de prou urani lleugerament enriquit per a construir en pocs mesos una bomba que funcione.

—He dit als iranians que han d’aclarir les incongruències i respondre clarament les preguntes per restablir la confiança
.

—Però els iranians ja han perdut el dret d’enriquir l’urani: aquests darrers anys, a base de dissimulacions, trucs i enganys han ensarronat l’AIEA.

—És cert que temps enrere els iranians van donar dades falses i no van declarar materials que havien d’haver declarat. Això portà a una manca de confiança. La renúncia a qualsevol forma d’enriquiment d’urani com a condició per a les negociacions fou un error dels nord-americans: això hauria de constar al final de la negociació. D’aquesta manera, Washington es quedà lluny de la taula de negociacions…

—… i els iranians continuaren desenvolupant la seua tècnica: guanyaven temps mentre tenien entrevistes, amb els europeus, en què mostraven poc entusiasme sobre les armes nuclears.

—Els nord-americans pensaven que podien amenaçar Teheran amb un bastó dels grossos i obligar-los a cedir. Però tractar amb arrogància l’Iran, com si fora un ase, va endurir les relacions. Tanmateix, dues vegades sí que vam arribar a prop d’una solució, facilitada per un estat que no puc anomenar.

—Us referiu als plans secrets dels russos i els suïssos?

—No en faré cap comentari. Una d’aquestes propostes incloïa que els iranians es pararen en una magnitud de 31 centrifugadores. Amb això n’hi ha prou per a fer recerca i ni de lluny per a produir una bomba. Ja tenen la capacitat tecnològica. Allò que em preocupa més és que quan un país assoleix la capacitat industrial pot aplicar els coneixements a la producció d’armes. Els EUA varen rebutjar immediatament aquella proposta perquè pensaven que l’Iran no havia de tenir ni una sola centrifugadora. Més tard, l’any 2005, quan els iranians ja anaven molt avançats, hi hagué un pla elaborat per un país europeu per comprometre’ls a una magnitud de 360 centrifugadores.

—Us hi trobàveu involucrat, en aquestes negociacions?

—Jo era a Corea del Nord quan el negociador iranià Ali Laridshani em va telefonar i em digué que això seria una base molt bona per a la negociació. De nou, Washington digué que no. Ara que els iranians disposen de 5.000 a 6.000 centrifugadores sembla que Obama negociarà sense cap condició prèvia, perquè ell sap que no hi ha cap més solució que la política.

—Sou és un dels pocs que s’han trobat personalment amb el cap iranià de la revolució. Com va anar? Quina impressió us vau endur d’Ali Khamenei?

—Em va sorprendre que ja sabera perfectament, fins a l’últim detall, les qüestions tècniques i el curs de les negociacions. Però durant les converses vaig ser conscient de la seua profunda desconfiança cap a occident, sobretot cap als EUA.

—Aconseguíreu, si més no, disminuir les seues reserves cap a la vostra organització?

—Crec que ell va entendre que l’AIEA s’esforça moltíssim a trobar una solució acceptable per a les dues bandes. I açò inclou mesures que creen confiança per part dels iranians. Vull que Teheran ratifique l’anomenat protocol addicional per al tractat de no-proliferació nuclear i així permetre’ns controls més amplis i temporalment sense límits. Ara aconselle als meus interlocutors iranians: “Agafeu la mà que us allarga Obama.”

—Què voleu dir, concretament?

—Crec que el congelar per congelar és el pròxim pas realista: els iranians no instal·larien cap centrifugadora més i occident renunciaria a noves mesures sancionadores. Durant aquest temps es negociaria intensivament. Com que el problema és molt complex, s’hi esmerçaria tant de temps com fera falta.

—No sembla que siga així.

—És important d’entendre que marcarà una diferència allò que els iranians exigesquen públicament i amb quin pragmatisme negocien. En això tenen centenars d’anys d’avantatge al basar: saben regatejar pel millor preu, però també saben quan han de donar el colp.

—Quin preu hem d’oferir?

—Ells volen ser tractats al mateix nivell i reclamen garanties de seguretat per al seu país. Tot el domini de la tècnica nuclear és per a ells el mitjà per a aconseguir aquesta fita. Però jo no sé gaire del cert què diu açò sobre la seua disposició al compromís.

—Amb aquestes vagues esperances els israelians no es comprometran. El diari israelià Haaretz ha escrit fa poc que el president del govern, Netanyahu, ha decidit de bombardejar les plantes nuclears iranianes en pocs mesos.

—Seria una absoluta bogeria atacar l’Iran. Això convertiria la regió en una única gran bola de foc i els iranians començarien de seguida a construir la bomba de manera que s’assegurarien el suport de tot el món islàmic.

—Els israelians us retrauen la vostra parcialitat, perquè vau criticar durament el govern de Jerusalem arran del bombardeig d’un campament militar sirià el setembre del 2007. El fet que els sirians construïren allí una fàbrica nuclear no va interessar l’AIEA.

—Allò que van fer els israelians fou un trencament dels drets internacionals. Quan els israelians i els nord-americans van tenir coneixement d’una planta nuclear il·legal havien d’haver-nos-en informat immediatament. De fet, jo me’n vaig assabentar quan l’acció feia temps que havia ocorregut. Quan tot va passar vam haver d’anar-hi i buscar les proves entre els enderrocs, una tasca quasi impossible.

—Però els vostres inspectors viatjaren a Síria i hi trobaren alguna cosa sospitosa…

—Sí, rastres d’urani. D’on vénen, no és clar. Queden preguntes, encara. Síria no ens concedeix la transparència que li demanem.

—No és jugar eternament al gat i la rata? Tal com va passar a Corea del Nord, d’on van ser expulsats els vostres inspectors a l’abril.

—Corea del Nord està obsessionada amb el temor que els nord-americans vulguen enderrocar militarment el règim. Ja el 1992, a Pyongyang, el ministre d’Afers Estrangers em va amollar un discurs de dues hores per deixar clar que els nord-americans no tenen gens en compte Corea. El fet que després, el 2002, George W. Bush situara Corea del Nord en l’eix del mal ha enfortit la seua obsessió. Pyongyang es decideix pel camí cap a la bomba.

—Amb el trencament del tractat de no-proliferació nuclear el món estaria sota xantatge: ajudes econòmiques i, per tant, garanties per a un règim contrari a la renúncia a les armes nuclears. Val la pena el xantatge?

—Aquest és el dilema moral. Per a ajudar a la població famolenca possiblement donem suport a un règim injust en bancarrota. No obstant això, pense que l’ajuda alimentària no pot estar mai lligada a condicions polítiques.

—Però també és cert que un règim enfortit d’aquesta manera per nosaltres ven al mercat negre capacitats tecnològiques nuclears.

—El perill hi és. Jo veig la més gran amenaça en el fet que les armes atòmiques poden arribar als terroristes. Només l’any passat, vam tenir 200 casos de comerç prohibit amb substàncies nuclears i radioactives.

—Si els talibans continuen avançant cap al Pakistan, els fonamentalistes disposarien per primera vegada de tot un arsenal d’armes nuclears. Els nord-americans ho consideren un perill real.

—A mi també m’inquieta aquesta evolució.

—El president Obama, al seu discurs de fa poques setmanes a Praga, va concebre la visió d’un món sense armes nuclears. Això és realista?

—El món està en un punt crític i també és una cursa contra rellotge. Per sort la idea troba el consol que el desarmament de totes les armes nuclears no és cap utopia, sinó necessari i possible. Trobe encoratjador que el president Obama s’haja declarat tan clarament favorable a aquesta fita.

—Pot mantenir les seues promeses?

—Aquesta és la pregunta del milió. La meua opinió és que els 27.000 caps nuclears, dels quals el 95% els posseeixen els nord-americans i els russos, es podrien reduir fàcilment a 1.000 o 500. Amb la mà al cor, desitge un món sense una sola bomba atòmica. Però també em puc imaginar que hi romanguen unes poques armes nuclears. Haurien de ser vigilades internacionalment, per exemple pel Consell de Seguretat de les Nacions Unides.

—Això és ingenu o visionari?

—Ai, ja ho sabeu: si ho diu Henry Kissinger és visionari; si ho dic jo és ingenu.

—Apareix l’amargura al final del vostre mandat?

—En aquest càrrec, hom no es pot conformar amb res i potser ni tan sols ho hauria d’intentar. En el món àrab, per a molts, jo era un agent d’occident; per a occident era excessivament comprensiu amb els musulmans. Però no tinc cap motiu de queixa; aquesta feina és important i he aconseguit alguna cosa.

Dieter Bednarz i Erich Follath (Der Spiegel). Publicat a El Temps. Juny 2009

Bloc a WordPress.com.